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Referéndum 2018: Alcances para disipar dudas respecto a la no reelección de congresistas

Detalle del edificio del Congreso. Foto: Congreso de la República.

Fernando Rodríguez Patrón/Experto en temas electorales 21/10/2018

Como es sabido el próximo domingo 9 de diciembre se llevará a cabo un referéndum mediante el cual tendremos la oportunidad de aprobar algunas reformas constitucionales presentadas por el Ejecutivo al Congreso de la República, entre éstas la no reelección inmediata de congresistas, siendo el texto exacto sobre el cual deberá pronunciarse la ciudadanía el siguiente: ¿Aprueba la reforma constitucional que prohíbe la reelección inmediata de parlamentarios de la República?

Recordemos que nuestro actual sistema legal, prohíbe la reelección inmediata del Presidente de la República y, recientemente, prohibió la reelección de Gobernadores Regionales y Alcaldes, de modo tal que actualmente las únicas autoridades electas por voto popular que pueden ser reelegidas resultan siendo los congresistas.

Hemos visto como desde la parcela congresal ya se han deslizado algunas opiniones que parecieran camuflar intenciones personalistas, en algunos casos respaldadas por cierto sector de la prensa, las cuales refieren que de aprobarse este extremo de la reforma, no podría ser aplicable a los actuales legisladores y consiguientemente podrían presentarse como candidatos en las elecciones del bicentenario. Este criterio interpretativo, según se ha expuesto, se sustenta en que los actuales representantes fueron elegidos con unas reglas de juego donde no se contemplaba la prohibición de una reelección, además que los actuales legisladores fueron elegidos como “congresistas” y no “parlamentarios”, argumento que se vería reforzado de aprobarse otro extremo de la consulta referido a la bicameralidad, señalándose que la elección de los actuales representantes correspondió a un órgano unicameral asimilable a una cámara baja y no cabría hablar de reelección si en una siguiente elección el cargo a ocupar fuese el de senador.

Respecto al cambio de reglas de juego, es decir, que los actuales congresistas cuando fueron electos no tenían impedimento para ser reelectos y por lo tanto, de prosperar la reforma esta no los alcanzaría, dicho argumento debe ser rechazado pues corresponde al mismo supuesto aplicado a los actuales Gobernadores y Alcaldes, quienes al momento de su elección en el 2014, no tenían impedimento para postular a una reelección, no obstante, a mitad de su mandato el Congreso modificó los artículos 191°, 194° y 203º de la Constitución prohibiendo su reelección inmediata, prohibición que rigió para las elecciones llevadas a cabo el pasado 7 de octubre, es decir, para el primer proceso electoral llevado a cabo una vez promulgada la norma que les impidió su reelección.

Sin embargo, más allá de lo dicho encontramos en nuestro texto constitucional importantes pistas que nos pueden dilucidar la aplicación inmediata de una probable reforma constitucional.

En primer lugar, creemos que no existe distinción semántica para nuestra Constitución al referirse al ente Legislativo, pues le denomina indistintamente Congreso o Parlamento. Utiliza el término Congreso, por citar solo algunos ejemplos, en el capítulo de la Gestión Pública, refiriendo que forman parte de este los representantes al Congreso (art. 39), cuando se ocupa de los Tratados Internacionales, señalando que éstos deben ser aprobados por el Congreso (art. 56º) o al señalar que es atribución del Congreso aprobar el presupuesto de la república (arts. 77º y 78º). Pero nuestra Carta Política también se refiere al mismo órgano como “Parlamento” y lo hace en el artículo 91º prescribiendo bajo que supuestos no pueden ser elegidos miembros del Parlamento Nacional los funcionarios públicos allí mencionados. Lo hace también en los artículos 191º y 194º estableciendo restricciones para la postulación de Gobernadores o Alcaldes que aspiran a ser miembros del Parlamento Nacional.

En segundo lugar, para nuestra Constitución la labor que desempeñan nuestros representantes en el ejercicio de sus cargos es indistintamente de congresista o parlamentario. Así tenemos de un lado que la función de congresista es de tiempo completo (art. 92º), la función de congresista es incompatible con la condición de … (art. 92º) por citar solo algunos ejemplos; y de otro lado, alude a una labor parlamentaria cuando precisa que “el Consejo de Ministros en pleno o los ministros por separado pueden concurrir a las sesiones del Congreso y participar en sus debates con las mismas prerrogativas que los parlamentarios, salvo la de votar si no son congresistas” (art. 129º). Nótese como con claridad nuestra Constitución en un mismo artículo se refiere indistintamente a parlamentarios y congresistas sin que pueda advertirse distinción alguna entre ambas categorías.

Además, “el Congreso elabora y aprueba su Reglamento, que tiene fuerza de ley; elige a sus representantes en la Comisión Permanente y en las demás comisiones; establece la organización y las atribuciones de los grupos parlamentarios” (art. 94); “los miembros de la Comisión Permanente del Congreso son elegidos por éste. Su número tiende a ser proporcional al de los representantes de cada grupo parlamentario…”(art. 101º), se alude además al receso parlamentario (arts. 80º y 101º), y sobre la disolución del Congreso nuestra Constitución se refiere al mandato parlamentario (art. 134º)

En tercer lugar, cuando nuestra Constitución cuando menciona los procesos electorales en los cuales se eligen a nuestros representantes del Poder Legislativo, no hace distinción entre elecciones congresales y elecciones parlamentarias, equiparándolas. Adviértase en este sentido que el Presidente de la República sólo puede ser acusado, durante su período, entre otros supuestos, por impedir las elecciones parlamentarias (art. 117º), sin embargo, cuando éstas elecciones son convocadas por el Presidente de la República, la Constitución se refiere a elecciones para representantes a Congreso (art. 118º).

Entendemos que con lo dicho muchas de las dudas pueden verse disipadas, no obstante, es pertinente tener en cuenta que existen razones que van más allá del texto constitucional, pues otras aristas interpretativas nos pueden dar más luces sobre el tema.

En este sentido, desde una perspectiva lógica, advertimos que los actuales congresistas fueron elegidos democráticamente como miembros del Poder Legislativo luego de presentarse como candidatos para el período 2016-2021, por tanto, en caso volviesen a presentarse en el proceso electoral inmediatamente posterior y adquiriesen una curul para el período 2021-2026, independientemente del cargo al que postulen, adquirirían nueva y consecutivamente la calidad de congresistas y continuarían ejerciendo una labor legislativa de manera ininterrumpida, siendo difícil argumentar que ello no es una reelección.

Queda abierto el debate.

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