sábado, julio 31, 2021

Debate en EE.UU. 2008

Por ÍTALO SIFUENTES ALEMÁN

PERÚ BICENTENARIO 23/04/2020

Que iban a usar primero el hacha y luego el bisturí, fue lo primero en lo que coincidieron y sorprendió escuchar decir a Barack Obama y John McCain, candidatos presidenciales de los Estados Unidos, durante el tercer debate que sostuvieron rumbo a las elecciones de noviembre de 2008.

Lo que ambos dijeron luego cobra vigencia doce años después en que esa nación, gobernada por Donald Trump, se prepara para los comicios de noviembre de este año en el que la salud de la humanidad está a prueba por la aparición del COVID en China el año pasado.

En el 2008, el 15 de octubre, los dos postulantes en el auditorio de la Universidad de Hofstra y, nosotros los periodistas, en los ambientes contiguos de ese centro de estudios ubicado en New York viendo, grabando y apuntando lo más resaltante de sus planes de gobierno mientras lo desmenuzaban en vivo para millones de personas en el mundo que lo veían por televisión e Internet.

Había llegado desde Lima, con mi grabadora digital y una laptop y, ese día, me entregaron mi credencial para poder ingresar a cubrir el evento de estos candidatos que, como representantes de los partidos demócrata y republicano, buscaban llegar a la Casa Blanca y gobernar hasta el 2012. El demócrata Obama llegó al cargo, gobernó dos periodos consecutivos. El ex senador McCain falleció en el 2018.

En el 2008 cada candidato tenía en mente usar el hacha y el bisturí para hacer frente a la crisis financiera, de salud, de vivienda y de energía que atravesaba su país, medidas llamadas a tener impacto en la economía de otros países según la interdependencia de cada cual.

Ese día en Hofstra una de las noticias que salió y dio la vuelta al mundo fue aquella que pronunció McCain: “Yo no soy Busch”, en abierta discrepancia con el manejo de la política nacional e internacional del entonces presidente republicano que gobernó ese país por dos periodos consecutivos. Los periodistas la reportamos en tiempo real a las redacciones de nuestros países. El calibre del reproche al mandatario y colega partidario era inédito.

A Busch le había tocado en el 2001 enfrentar el ataque terrorista de las Torres Gemelas, acabar ese año con los talibanes, en el 2003 armar una colación de países e invadir Irak en busca de armas masivas bacteriológicas y químicas, así como la censura internacional por las denuncias de la ocupación y la tortura y, en el frente interno, por la crisis económica acumulada de EE.UU.

Precisamente, ese tercer debate del 2008 estuvo centrado en presentar soluciones a lo que ese día Obama confesó al mundo: “estamos experimentando la peor crisis financiera desde la Gran Depresión”, mientras McCain alcanzó a reconocer la gravedad del asunto diciendo: “las empresas en EE.UU. están pagando la segunda tasa impositiva más alta de cualquier parte del mundo, que es del 35%”.

Los periodistas extranjeros buscábamos recoger la información que tendría impacto en nuestros países y en las zonas de influencia por temas económicos, de inversión y de cooperación internacional. De los tres mil medios acreditados para ese tercer y último debate presidencial de 2008, los sudamericanos reportamos distintas noticias a las que ese día 15 de octubre realizaron los colegas europeos, asiáticos y africanos. Al día siguiente comparamos titulares en la web y constatamos el enfoque noticioso de los diversos medios.  Cada uno había cumplido su misión periodística.

Doce años después, permanece en nuestros archivos el registro y las transcripciones de ese debate en el que los candidatos ofrecieron recomponer la economía de su país, primero con el hacha, y luego con el bisturí. Por la trascendencia histórica de este evento, en la nube se encuentran videos y transcripciones en diferentes idiomas que se pueden utilizar para remontarse a la realidad de EE.UU. hace poco más de una década.  

Escribía en las páginas de Política del diario “El Comercio”, por lo que ese año logré ser enviado gracias a una invitación del Centro de Prensa Extranjera de Washington, donde se encuentra el Capitolio, organizador del “Tour del Debate Presidencial” que, como se sabe, se desarrolló en Hofstra, universidad ubicada en Long Island, Hempstead (New York).

Ese día, Obama, refiriéndose a los recortes que dijo debía hacer de llegar al gobierno, señaló: “al año gastamos 15 mil millones de dólares en subsidios a las compañías de seguros. Según el plan de Medicare, no ayuda a las personas mayores a mejorar. No está mejorando nuestro sistema de atención médica. Es solo un regalo. Si hacemos inversiones ahora para que las personas tengan cobertura, para prevenir enfermedades, eso ahorrará en Medicare y Medicaid en el futuro”.

Y luego, agregó: “Si invertimos en una política energética seria, eso ahorrará la cantidad de dinero que estamos pidiendo prestado de China para enviar a Arabia Saudita”.

Por su parte, McCain afirmó: “el gasto gubernamental se ha salido completamente de control, deuda de 10 billones de dólares que le estamos dando a nuestros hijos, medio billón de dólares que le debemos a China. Sé cómo ahorrar miles de millones de dólares en gastos de defensa. Sé cómo eliminar programas”.

McCain agregó luego: “ya sea el tema de la tortura, ya sea la conducción de la guerra en Irak, a lo que me opuse enérgicamente. Ya sea en la lucha contra las compañías farmacéuticas en medicamentos recetados de Medicare, la importación. Ya sea luchando por la declaración de derechos de un paciente HMO”, esto último en referencia a un tipo de seguro de gastos médicos diseñado para mantener costos bajos y previsibles para los estadounidenses y que muchos países utilizaban como modelo.

En uno de los tramos finales del debate, Obama manifestó: “creo que en diez años, podemos reducir nuestra dependencia para que ya no tengamos que importar petróleo del Medio Oriente o de Venezuela. Pero nada es más importante que nosotros ya no pedimos prestados 700 mil millones de dólares o más de China y lo enviamos a Arabia Saudita. Está hipotecando el futuro de nuestros hijos”.

Este fue el último de los tres debates que ambos candidatos sostuvieron como parte de su agenda electoral. Esos comicios se catalogaron como uno de los más caros de los Estados Unidos, en los que la modernidad a través de las redes sociales jugaron su propio partido, no obstante que los temas en discusión fueron los mismos de siempre.

RELATED ARTICLES

Dejar comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here

- Advertisment -

Most Popular