Polonia, la hija que delató a su padre Mateo Pumacahua a cambio del indulto virreinal a su esposo en 1815

En carta a las autoridades virreinales argumentó que su esposo Fermín Quispe Inga era inocente y que este actuó en la sublevación en Cusco bajo amenaza de ser fusilado por su padre, el cacique rebelde Mateo Pumacahua

Investigación ÍTALO SIFUENTES ALEMÁN

PERÚ BICENTENARIO 30/01/2020

Polonia fue la hija del cacique Mateo Pumacahua, quien por salvar a su esposo Fermín Quispe Inga de la prisión e inminente pena de muerte, en una desgarradora carta en 1815 delató a su padre señalando que sí había participado en la rebelión de Cusco de 1814 y, en el caso de su pareja, que este había sido obligado a participar bajo engaños y presiones de los hermanos José, Vicente y Mariano Angulo, los líderes de la insurrección en esta parte del virreinato del Perú.   

Polonia Pumacahua, finalmente, consiguió el indulto de su pareja luego de incriminar a su padre y acusarlo de haber querido con los Angulo fusilar a su esposo, según consta en un pasaje de dicha carta que aquí por primera vez publicamos:

“… Porque la astucia de Angulo supo encadenar y precipitar al desgraciado de mi padre Mateo, y este comprometido seductivamente y aquel estrecharon más y más a mi marido a la continuación amenazándolo a pasarlo por las armas o que fuese a la guerra como que con otros improvisadamente ejecutó y con todo mi marido no salió a acción alguna ni habrá quien diga lo hubiese visto en guerra ni haber tomado arma… Padezco de las más crueles necesidades y total desnudez en que con mis hijos nos hallamos por el saqueo que en la contrarrevolución nos sobrevino, que es público y notorio sin tener la más triste cobija con que abrigarnos”.

En cuanto al indulto a Fermín Quispe Inga, en el documento relacionado a su caso y que forma parte de los archivos de la Biblioteca Nacional, se lee que tal decisión fue firmada por Pedro Joaquín de Gamarra en los siguientes términos:

“Declarársele desde luego indultado y comprendido en la gracia con la precisa calidad de que se presente a prestar el juramento de fidelidad al rey, quedando el gobierno al cuidado de su conducta. En la ciudad del Cusco en veinte y un días el mes de agosto de 1815”.

Ya era huérfana Polonia García Pumacahua cuando el 21 de agosto de 1815 envió la carta a las autoridades virreinales pidiendo clemencia para su esposo y acusando a su padre, quien había sido condenado a la horca y decapitación el 17 de marzo de ese año luego que confesara haber dado recursos para la rebelión a los hermanos Angulo, quienes también fueron condenados a muerte.

Por la Constitución de 1812

El 11 de marzo de 1815, Mateo García Pumacahua, el nombre completo de este cacique cusqueño, acompañado de los hermanos Angulo, y de Juan Antonio Pardo y de Gabriel Béjar, así como de cientos de indígenas armados, derrotaron al teniente coronel realista Ignacio Ruiz Caro y a su tropa para proceder a tomar Arequipa, estratégica región en la que el 9 de noviembre del año anterior ya habían vencido en la batalla de Apacheta al mariscal Francisco Picoaga.  

El cacique Pumacahua al igual que otros indígenas y criollos liberales, entre ellos los hermanos Angulo, demandaban la vigencia de la Constitución española de 1812 y el cese de los abusos de los españoles contra los indígenas. No obstante, este cacique cusqueño fue capturado y luego de un juicio militar su sentencia se redactó en los siguientes términos:

“Concluyo por el Rey a que sea condenado a sufrir la pena a que sea ahorcado, cortada su cabeza que deberá conducirse a la capital del Cusco para que se exponga en una pica a la vista del público y que su cuerpo se queme hasta reducirse a ceniza. Cuartel General de Sicuani, 17 de marzo de 1815”.

En la sentencia de la Junta Militar aparece como juez fiscal Manuel Ponferrada, y como secretario Pascual de Bernedo. La ejecución se realizó el 17 de marzo de 1815.

El tenor de la carta de Polonia García Pumacahua empezó con los siguientes dos párrafos:

“Polonia García Pumacahua, mujer legítima de Fermín Quispe Inga, ausente según forma de derecho con todo rendimiento ante la bondad de V.S.M.I. parezco y digo: que habiendo los Angulo levantado la voz de la patria la noche del 2 de agosto del pasado año, fueron electos por el pueblo, prelados, ambos cabildos, y demás corporaciones de esta corte de gobernadores el coronel don Luis Astete, el teniente coronel don Juan Tomás Moscoso y mi difunto padre, quienes para mejor afianzarse en su empleos dieron parte al actual Exmo. señor virrey del Reino que condescendió la elección y la aprobó.

Los dos primeros nombraron a mi marido por Justicia Mayor del Cercado de esta ciudad en lugar de don Ramón Castedo, a quien los Angulo y Béjar lo apresaron prevalidos de la fuerza de las armas y tropas del cuartel que unida con ellos sostuvo sus proyectos. Mi marido instruido por el doctor Astete de que podía elegirlo por tal Justicia Mayor a virtud de ser Gobernador con autoridad legítima mediante la anuencia y la aprobación del superior gobierno de Lima, y cerciorado al mismo paso de que el juramento prestado por José Angulo en la sala consistorial del Ayuntamiento era siempre por nuestro actual Soberano que felizmente gobierna, accedió a su elección nada sospechoso de los viles designios que después descubrieron contra la monarquía católica, porque bien sabe V.S.M.I. que la astucia más sagaz y sabia nunca penetra los resortes de la perfidia a mérito de que a las luces humanas les está negado semejante dote”.

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