martes, septiembre 21, 2021
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Perú desterró a Manuela Sáenz en 1827 por “insultar el honor y la moral pública” por amor a Bolívar

El Ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores del Perú, el jurista peruano Manuel Lorenzo Vidaurre, refirió en un documento ese año: “Le dije, la Manuela Sáenz se embarcará en 24 horas. Si no lo hubiese verificado en ese tiempo, la encerraré en el Real Felipe. La tenía en un monasterio, pero burlaba la incomunicación, y era visitada de continuo por los oficiales. Pidió dos días de termino para que saliese la mujer, y cumplió la orden”

Investigación ÍTALO SIFUENTES ALEMÁN

PERÚ BICENTENARIO 14 / 03 / 2020

Pintura de Manuela Sáenz, obra de Rebeca Pazmiño.

Del destierro que el Ministerio de Gobierno y Relaciones Exteriores del Perú ordenó en 1827 contra Manuela Sáenz acusada de actuar contra los intereses de la naciente república peruana, casi no había noticia y menos evidencia documentaria, pero la reciente revisión de un archivo histórico permite informar aquí, por primera vez, este hecho referido a una personalidad tan querida y a la vez dueña de detractores desde los primeros años de la independencia nacional.  

El contexto y pormenores de este hecho están relacionados al libertador Simón Bolívar, que se fue del Perú a Colombia el 4 de setiembre de 1826, mientras que Manuela Sáenz hizo lo propio en diciembre de 1827 rumbo a Bogotá, vía Quito, tal como lo han contado algunos de sus biógrafos, quienes en sus páginas remarcan la labor cumplida de ambos personajes en favor de la independencia americana, así como el romance, idilio, amor, admiración, respeto y toda clase de sentimientos que los mantuvo unidos hasta 1830, año en que murió el libertador en la isla de Santa Marta.  

En 1824 tras vencer en las batallas de Junín y Ayacucho, el Perú había hecho capitular al ejército español, y a partir de entonces se iniciaron diversos agradecimientos y homenajes a los extranjeros y peruanos que habían logrado inmensa hazaña contribuyendo así a la consolidación de la independencia sudamericana.

Durante el destierro de Manuela Sáenz en 1827, la presidencia de la Junta de Gobierno del Perú estaba en manos de Andrés de Santa Cruz (cargo que ocupó del 28 de junio de 1826 al 4 de junio de 1827), y del 30 de enero al 16 de mayo de 1827 el ministerio de Gobierno y Relaciones Exteriores del Perú estaba bajo el mando de Manuel Lorenzo Vidaurre.

Reconocido jurista y patriota peruano, Vidaurre en 1825 había sido el primero en ocupar la Presidencia de la Corte Suprema del Perú, además de ser cercano a Bolívar hasta que sus profundos sentimientos de peruanidad, junto a los de otros peruanos, los llevaron a decidir en 1827 que todo extranjero debía marcharse para preservar la tranquilidad del país. Manuela Sáenz había sido una mujer combativa en el campo de batalla y en el campo de las ideas, y nunca dudó en apoyar a la causa de Bolívar.

14 meses sola en el Perú

Tras el alejamiento de Bolívar del Perú en setiembre de 1826, los siguientes 14 meses Manuela Sáenz permaneció en Lima y en otros territorios peruanos. Parte del tiempo los pasó en compañía de Cristóbal de Armero, quien luego de dicho destierro terminó siendo expulsado por las autoridades peruanas al conocer que bajo el título de Agente de Negocios de Colombia también trabajaba para los intereses de dicho libertador, quien aspiraba convertirse en Presidente Vitalicio del Perú, con el apoyo de colombianos y peruanos, pero ello no prosperó por largo tiempo.

En junio de 1827 ya se había cambiado de ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores del Perú, cargo que recayó en Francisco Javier Mariátegui, quien le dio 18 horas de plazo al colombiano Armero para marcharse del país. El brazo derecho de Bolívar en el Perú, fue acompañado el 26 de dicho mes por un custodio a subir a la corbeta “Libertad”, anclado en el Callao, desde donde envió cartas de reclamo al Gobierno peruano. La expulsión de Armero fue ordenada por dicho ministro.

El 26 de junio de 1827 el presidente del Perú era José la Mar, quien gobernó del 10 de enero de ese año hasta el 7 de junio de 1829.

Intercambio de cartas

Hasta 1827, Vidaurre intercambió varias misivas con diversos protagonistas de la independencia peruana, las cuales se publicaron en Lima precisamente ese año, en la Imprenta Republicana de Concha, bajo el título de “Suplemento a las Cartas americanas, correspondencia con diversas personas, y en especial con los generales Bolívar, Santander y La Mar”.

En dicho suplemento de 1827, figura una carta alusiva a la fecha de despedida de las tropas de Colombia, fechado el 14 de marzo de ese año, en la que el ministro Vidaurre manifestó:

“Amigo mío: No fue para mí tan completo el día 27 de enero, como lo ha sido en el que se han embarcado las tropas de Colombia. Temía a cada momento una contrarrevolución. El cónsul Armero, y la Manuela Sáenz no han cesado de seducir, prometer, y aun gastar, la segunda, cantidades muy crecidas. Ha sido preciso poner en ejercicio toda la fortaleza de mi carácter y de los arbitrios más finos para salir de una fuerza extranjera, que si permanecía por más tiempo, nos había de tener en continua inquietud y sobresalto. Ya no hay escarapelas entre nosotros, que no sean peruanas. El Perú es independiente y libre.

Con noticias muy exactas que tuve, de cuanto se imaginaba por Armero, y por esta mujer, cuya escandalosa correspondencia tanto ha insultado el honor y moral pública, lo hice llamar a las cuatro de la tarde. Le dije: La Manuela Sáenz, se embarcará en 24 horas. Si no lo hubiese verificado en ese tiempo la encerraré en Casasmatas. La tenía en un monasterio, pero burlaba la incomunicación, y era visitada de continuo por los oficiales. Bustamante había manifestado los recelos tan fundados que tenía de una subversión. Varias tentativas habían sido sofocadas. El comandante estaba precisado a una extraordinaria vigilancia. Señor Armero: se muy cuanto se trata en casa de usted contra el Estado. No ignoro los privilegios de los ministros extranjeros, los que tiene sus límites. Si usted no varía de conducta, conocerá que la administración actual nada tiene de débil. Haré que se ponga a la casa de usted fuego, y se convierta en pavesas. Tembló el infeliz: pidió dos días de termino para que saliese la mujer, y cumplió la orden. Manuel de Vidaurre”.

Sus biógrafos, como se afirma líneas arriba, señalan que Manuela Sáenz abandonó el Perú en diciembre de 1827, lo que lleva a la siguiente pregunta: ¿Qué pasó entre marzo, en que se ordenó su destierro y, según Vidaurre, se ejecutó, y diciembre en que se afirma que ella salió finalmente del territorio peruano?

El destierro del Perú contra Manuela Sáenz, nacida en Quito el 27 de diciembre de 1797, fue el primero en la vida de esta patriota, el segundo ocurrió en 1835, cuando el presidente de Ecuador, Vicente Rocafuerte, decidió que debía marcharse de su territorio, por lo que ella pasó a residir a Paita, puerto de Piura cercano a Guayaquil.

La información de este segundo destierro se encuentra en los libros de los biógrafos de esta patriota ecuatoriana. Igualmente, la historia de cómo el 25 de setiembre de 1828 logró salvar a Bolívar del atentado de muerte que en su contra dirigió Francisco de Paula Santander, otrora amigo y colaborador colombiano de dicho libertador nacido en Caracas (el 24 de julio de 1783), y que fue por esta hazaña que ella empezó a ser llamada “la libertadora del Libertador”.

Tras la muerte de Bolívar el 17 de diciembre de 1830, Manuela Sáenz lo sobrevivió 26 años. Murió de difteria en Paita el 23 de setiembre de 1856, cuando tenía 60 años de edad. Manuel Lorenzo Vidaurre había muerto 15 años antes (el 9 de marzo de 1841).

Ella tenía 19 años de edad cuando su primer destierro. Había estado encerrada en un monasterio en Lima, y sería encerrada en la fortaleza del Real Felipe (Casasmatas) si no se marchaba del país. Esta es parte de su historia que faltaba informar de manera documentada.

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