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Oficio de 1798 revela montos con que Perú subvencionó a Chile, Colombia, Panamá, Ecuador, Argentina y España ante guerra contra ingleses

El virrey Bernardo O’Higgins informó desde Lima, el 26 de enero de 1798, el envío de diversas remesas de cientos de miles de pesos a estos territorios para defender esta parte del continente americano. El dinero era producto de las riquezas del Perú. Aquí informamos el contenido del histórico documento y el detalle de los montos enviados

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PERÚ BICENTENARIO 29/05/2020

Foto: Andina.

Este oficio, enviado desde Lima a España, no solo ratifica que el Perú era la capital de Sudamérica para el imperio español, sino también la caja con que esa monarquía europea subvencionaba las cuentas de Chile, Buenos Aires o Santa Fe, este último también llamado Nueva Granada, ante la aparición de nuevos gastos que sus gobiernos no podían subvencionar por la inferioridad de sus economías en ese entonces.   

El oficio está fechado el 26 de enero de 1798 y rubricado por el virrey Bernardo O’Higgins, quien gobernó el Perú de 1796 a 1801; es decir, a solo dos años de estar en Lima, este funcionario tuvo que enviar grandes remesas de dinero a esos territorios por orden del rey Carlos IV, quien así buscó preservar las colonias americanas ante la amenaza que representaba estar en guerra contra la corona inglesa por el apoyo brindado a los Estados Unidos de América para su independencia.

En dicho documento el virrey también informó el contexto histórico, las disposiciones políticas, militares y administrativas que dio para que dichos territorios puedan sortear la amenaza de una invasión inglesa, así como el detalle de las transferencias de los montos de dinero a estos territorios.    

En su oficio, dirigido al ministro de Hacienda de la corte española, Nicolás Ambrosio de Garro, para que este a su vez informe al rey Carlos IV, el virrey O’ Higgins en esa fecha manifestó que:

“La falta de noticias de España después de la declaración de la guerra con Inglaterra, me ha tenido reducido a pedir a los Virreyes de Santa Fe y Buenos Aires me comunicasen cuantas llegaran a sus manos por cualquier camino que fuese, para regular sobre ellas mis providencias y gastos en materia de defensa y aprestos militares. Sobre sus relaciones y papeles públicos que me han dirigido, ha apresurado o detenido mis movimientos, reforzándome cuando me creía próximo a ser atacado por los enemigos y suspendiendo todo dispendioso preparativo, siempre que veía que los accidentes y ocurrencias de la guerra les alejaban y ponían fuera de dirigirse a estos remotos dominios”.

El virrey puntualizó la entrega de dinero de la siguiente manera:

Al actual Chile

“Ordené al Presidente de Chile aumentara la guarnición de Valdivia con quinientos hombres, envié nuevas tropas a Chile con el dinero necesario para su entretenimiento y pago autorizando a su Gobernador, el brigadier don Juan Antonio Montes, para que pusiese a sueldo las milicias que la extensión de aquel archipiélago le hiciese creer indispensables, remití al expresado presidente de aquel reino el dinero para enterar 100.000 pesos con el fondo de suplementos de tabaco que exigían sus gastos extraordinarios”.

Al actual Ecuador  

“Socorrí el puerto de Guayaquil con la pólvora, municiones y armas de que carecía”.

A la actual Argentina:

“Remití al Virrey de Buenos Aires 500 quintales de aquel efecto que me pidió, la brea, alquitrán y espadas que no tenía… No me fue posible allanar más que 300.000 pesos y estos he dicho al virrey como verá Vuestra Excelencia por mi carta número 2 embarqué por cuenta de este erario”.

A las actuales Colombia y Panamá

“He hecho esto en el mismo día en que he recibido una Real Orden para continuar el situado de Panamá, de que se había libertado años ha a este reino, y que asciende anualmente a 290.000 pesos. Es verdad que en él se me previene envíe de aquella cantidad o lo que pueda o sea absolutamente necesario, pero el virrey de Santa Fe, hablándome de esta Real Orden, no solo quiere la cifra anterior, sino mucho más, a que dice haber ascendido el gasto de aquella plaza. A pesar de todo yo podré navegar y hacer la soberana voluntad de su Majestad allanando dificultades por el interés de su servicio y justas intenciones de Vuestra Excelencia”.

A España

“Dispuse que en la fragata ‘Astrea’ solo se enviasen las consignaciones a particulares y otros ramos de indispensable remisión, y cuyo total ascendió a poco menos de 400.000 pesos.

A poder prever el estado actual de las cosas, habría aumentado entonces el envío y me habría evitado la desazón que ahora me causa la noticia de la escasez de dinero a que le presente la guerra ha reducido el erario de la metrópoli, y de que me instruye el virrey de Buenos Aires”.

Se enteró por la prensa

El virrey O’Higgins, en su oficio a España, afirmó que se enteró de la amenaza de una invasión inglesa “cuando por Vuestras Gacetas y distintos papeles públicos de los ingleses venidos a mis manos por las del Gobernador de Panamá, me instruí que estos destinaban una escuadra al mando de Lord Seymour para obrar en las costas del sur de esta América”.

Oficialmente, una de las guerras que España e Inglaterra sostuvieron se produjo a partir de 1804, conflicto que continuó hasta la pérdida de los territorios americanos aquí mencionados, incluido el Perú en 1821, y toda esta parte del mundo con el triunfo en 1824 en Ayacucho, batalla que congregó a patriotas de toda Sudamérica, ingleses y otros extranjeros. Todos los países vecinos consolidaron su emancipación de España tras esta victoria militar y política.  

Salvaguardar Lima

En cuanto a las previsiones tomadas para proteger Lima de eventuales ataques ingleses, particularmente al Callao, el virrey O’Higgins refirió:

“Reforcé la guarnición del Callao con 500 hombres de los cuerpos de milicias de esta capital, hice reparar las obras exteriores de aquella plaza, levanté dos escuadrones como la única fuerza para acudir con celeridad a los distintos lugares en que podría desembarcar el enemigo y nada olvidé cuanto estimé necesario para creerme en estado de hacer una razonable defensa en todo el largo de estas costas”.

Dios guarde a usted. Lima, 26 de enero de 1798. El Marqués de Osorno”.

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