miércoles, octubre 20, 2021
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Negros no, huérfanos sí. Reclutamiento en la Marina en tiempo de argentinos y chilenos en el Perú

 

En diversos países las personas de raza negra fueron tratadas como de segunda clase durante siglos.

Investigación ÍTALO SIFUENTES ALEMÁN

En la correspondencia oficial enviada por diversas autoridades al Ministro de Guerra y Marina, el argentino Bernardo Monteagudo, aparecen 3 cartas que permiten conocer la idiosincrasia de algunos patriotas como el chileno Luis de la Cruz Goyeneche, Director General de Marina en el Perú, durante los inicios de la República. En ellas se puede advertir comportamientos hoy en día inaceptables por atentar contra la dignidad de las personas. Eran tiempos de guerra y supuestamente todo estaba justificado bajo la premisa de ‘el fin justifica los medios’. Las cartas son de apenas 5 meses después de declarada la independencia el 28 de julio de 1821. Las misivas están fechadas en diciembre de dicho año.

Vistas en su conjunto, las cartas transmiten un comportamiento reprochable en tanto se trata de casos de racismo y de aprovechamiento de niños y jóvenes por su condición de orfandad. Afirmar que personas de determinadas razas no sirven para la vida marina o que los huérfanos por ser tales tienen un destino con ninguna posibilidad de desarrollo excede, incluso para la época, toda amplitud de comprensión y humanidad.

Estas son las cartas enviadas por Luis de la Cruz Goyeneche a  Bernardo Monteagudo en su afán de conseguir tripulación para la goleta Montezuma, la cual formaba parte de la escuadra con que argentinos y chilenos arribaron a Lima durante la guerra de la independencia, guerra en la que participaron miles de peruanos. En la primera misiva se lee que:

“Dirección General de la Marina. Callao. Diciembre, 20 de 1821. Para el completo de la dotación de la goleta Montezuma se necesitan dos cabos y nueve soldados, que aquí hay un sargento de Marina que quedó por enfermo a la salida de la escuadra que está ya bueno. Dígnese vuestra señoría hacerlo presente a su excelencia para que dé las ordenes de que vengan, suplicándole al mismo tiempo que sea la tropa robusta, y no de negros que no sirven para la mar. Su seguro servidor, Luis de la Cruz. Director General de Marina”.

En la segunda carta se puede leer que:

“Dirección General de la Marina. Callao. Diciembre, 20 de 1821. Ilustrísimo señor: Me he acordado que de la Casa de Expósitos podemos sacar algunos jóvenes para la Marina que puedan ser muy útiles a la nación y logren ellos de una carrera, que les proporcione una cómoda subsistencia. Diez o doce de ellos vendrían ahora muy a tiempo para la Montezuma, que fuesen de 12 a 14 años de edad. Se harán buenos marineros y con la dirección de los pilotos aprendieran el arte de navegar con el auxilio de la práctica. Estos no tienen padres, no tienen relaciones con el pueblo, no tienen así una atracción que los distraiga de su destino. Si parece a vuestra señoría bien el acuerdo dígnese hacerlo presente a su excelencia y si fuese de su aprobación que dé su excelencia la orden para que se remita a lo menos una docena. Luis de la Cruz”.

En la tercera misiva, que muestra una contradicción respecto a la primera carta aquí mostrada en tanto se trata de un hombre negro esclavizado ‘cedido’ para el Estado, se dice:

“Dirección General de la Marina. Callao. Diciembre, 21 de 1821. Ilustrísimo señor, obra en mi poder la apreciable nota de vuestra señoría de hoy con la lista de los 19 hombres (no marineros como dice) venidos de Huacho, y de los dos vagos. Lo que hay bueno entre ellos es un moreno esclavo del capitán Mensides del bergantín “Parlamento” que vino esta tarde a reclamarlo. Al fin convino en cederlo a beneficio del Estado. Tengo de instruir a vuestra señoría de ello, ofreciéndole la voluntad de que soy su seguro servidor. Luis de la Cruz. Director General de Marina”.

Aquí vale tomar en cuenta esta carta de nombramiento al chileno Luis de la Cruz como Director General de la Marina del Perú, nombramiento que hizo el Ministro de Guerra y Marina, el argentino Bernardo Monteagudo.

“Noviembre, 12 de 1821. Señor: tengo la satisfacción de avisar a usted que con esta fecha he remitido al ilustrísimo señor ministro de Hacienda para que disponga se tome razón del Despacho de Director General de la Marina del Perú que S.E. ha tenido a bien expedir a favor de V.S. Aseguro a V.S. B.Monteagudo. Al mariscal de campo don Luis Cruz”.

PERÚ BICENTENARIO

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