miércoles, septiembre 22, 2021
InicioHistóricoLa historia que no conocesArguedas informa que un abrazo le devolvió la fe en el ser...

Arguedas informa que un abrazo le devolvió la fe en el ser humano. Confesiones de 1966, sexta parte

El 24 de setiembre de 1966 el escritor José María Arguedas reveló a la audiencia diversas experiencias que influyeron en su literatura, ello en el marco del ciclo de conferencias relacionadas a las motivaciones de los escritores en la creación de sus respectivas obras que se desarrolló en la Universidad Federico Villareal. Ese día, ante un grupo de jóvenes, el también antropólogo y etnólogo recordó un caso que de niño lo conmovió: el de un campesino maltratado que le supo mostrar gratitud y a la vez conmiseración. Presentamos aquí su testimonio de manera literal

Investigación ÍTALO SIFUENTES ALEMÁN

PERÚ BICENTENARIO 16/06/2020

“En el árbol de pisonay, de la hacienda Panquequi, amarraron de la mano a un niño porque le encontraron seis plátanos que se había guardado debajo del poncho, le bajaron los pantalones, exactamente como a ese alumno del que les he hablado, y lo flagelaron, lo flagelaron hasta sacarle sangre y luego lo dejaron abandonado. El indio se vistió, yo no me moví del lado de él; el viejo no se preocupó mayormente del asunto, era una cosa que se hacía corrientemente.

Yo acompañé a este hombre cuando se fue, subió a la montaña, iba yo caminando detrás de él y ni se preocupó en volver la cabeza para mirarme. Pero ya en el… donde él tenía que voltear el cerro para irse a las tierras frías, en las cuales viven los siervos de hacienda, volvió la cabeza, me miró, me dio un abrazo y empezó a bajar la montaña.

Yo no sé si por el cúmulo de experiencias especialísimas que yo tenía, por el inmenso amor que había sentido por esta gente que sufría, yo vi en la imagen de este indio, su semblante era de gratitud pero, al mismo tiempo, casi de conmiseración. Lo vi majestuoso y yo me sentí inferior a él. Bajó la montaña y vi que caminaba con una tranquilidad, con un peso que daba la impresión de que los látigos no habían hecho sino fortalecerlo.

Desde entonces, jóvenes, nunca más he perdido la fe en el ser humano. Les quiero decir esto porque a través de todo lo que he escrito, no he hecho más que expresar estas impresiones de la infancia y de la adolescencia”.

RELATED ARTICLES

Dejar comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here

- Advertisment -

Most Popular