miércoles, septiembre 22, 2021
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Hablan los testigos

El testimonio de Basilio Hall

Este es el testimonio del capitán Basilio Hall (1788-1844), escocés con experiencia en la armada británica que se encontraba en el Perú durante el proceso de independencia, quien dejó un diario de viajes por Chile, Perú y México entre 1820, 1821 y 1822, respectivamente. Sus escritos fueron traducidos en Chile por Federico Gana y publicado en 1909.

“Como medida de primordial importancia, San Martín buscaba implantar el sentimiento de la independencia por algún acto que ligase los habitantes de la capital a su causa. El 28 de julio, por consiguiente, se celebraron ceremonias para proclamar y jurar la independencia del Perú. Las tropas formaron en la plaza Mayor, en cuyo centro se levantaba un alto tablado, desde donde San Martín, acompañado por el gobernador de la ciudad y algunos de los habitantes principales, desplegó por primera vez la bandera independiente del Perú… Del tablado donde estaba de pie San Martín y de los balcones del palacio se tiraron medallas a la multitud, con inscripciones apropiadas. Un lado de estas medallas llevaba: Lima libre juró su independencia, en 28 de julio de 1821, y en el anverso: Baxo la protección del exercito Libertador del Perú, mandado por San Martín…

Las mismas ceremonias se celebraron en los puntos principales de la ciudad, o como se decía en la proclama oficial: “en todos aquellos parajes públicos donde en épocas pasadas se anunciaba al pueblo que debía aún soportar sus míseras y pesadas cadenas…

“El día siguiente, domingo 29 de julio, se cantó Te Deum y celebró misa mayor en la catedral, cantada por el arzobispo, seguida de sermón adaptado ala ocasión por un fraile franciscano. Apenas terminó la ceremonia religiosa, los jefes de las varias reparticiones se reunieron en palacio y juraron por Dios y la Patria mantener y defender con su fama, persona y bienes, la independencia peruana del gobierno de España y de cualquiera otra dominación extranjera. Este juramento fue hecho y firmado por todo habitante respetable de Lima, de modo que, en pocos días, las firmas de la declaración de la independencia montaba a cerca de cuatro mil. Se publicó en una gaceta extraordinaria y circuló profusamente por el país, lo que no solamente dio publicidad útil al estado de la capital, sino que comprometió profundamente a quienes hubiera agradado que su adhesión a la medida hubiera permanecido ignorada”. La oración del Te Deum fue dada por el padre lector el franciscano fray Jorge Bastante.

El testimonio de Tomás Guido

Este es el testimonio del general argentino Tomás Guido, colaborador de San Martín en la campaña libertadora del Perú, y luego colaborador del libertador venezolano Simón Bolívar en la derrota final de las tropas realistas todavía afincadas en el Perú. El testimonio aparece en la carta del 6 de agosto de 1821 que envió a su esposa María del Pilar Spano, con quien se había casado en Chile.

“Supongo que esta fecha se habrá celebrado en esa con grandes funciones nuestra entrada en Lima. Aquí se ha manifestado el entusiasmo del pueblo con los transportes de una verdadera locura … El 28 del mes anterior se juró en esta capital la Independencia del Perú. No he visto en América un concurso ni más lucido ni más numeroso. Las aclamaciones eran un eco continuado de todo el pueblo… Yo fui uno de los que pasearon ese día el estandarte del Perú independiente… Jamás podría premio alguno ser más lisonjero para mí, que ver enarbolado el estandarte de la libertad en el centro de la ciudad más importante de esta parte de América, cumpliendo el objeto de nuestros trabajos en la campaña … En esa misma noche se dio refresco y baile en el cabildo. Ninguna tropa logró contener la aglomeración de gente y no pudo lucir el ambiguo que se preparó para los convidados… En la noche siguiente se dio en el palacio del general un baile, al que asistieron todas las señoras, esto requeriría una descripción particular para lo que no tengo tiempo. La compostura con que se presentaron aquellas era elegante… Yo bailé mi contradanza de etiqueta con una señora y me separé con mis amigos a analizar los efectos de la política del gobierno antiguo”.

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