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Arguedas y su crítica a Vargas Llosa, Ribeyro y Reynoso. 1966 (Parte I)

Investigación ÍTALO SIFUENTES ALEMÁN 11/06/2020

El 24 de setiembre de 1966, el escritor, antropólogo y etnólogo José María Arguedas, ante un grupo de jóvenes, participó en un ciclo de conferencias en la Universidad Federico Villareal relacionadas a las motivaciones de los escritores en la creación de sus respectivas obras, las cuales él comprendió como “testimonios literarios”. En íntima confesión, el autor de “Todas las sangres” se refirió a su obra y a la de Vargas Llosa, Ribeyro y Reynoso. Revelamos aquí, de manera literal, lo que ese día de hace 54 años realizó en cuanto a crítica literaria y análisis del odio y la esperanza en la historia del Perú.

Sobre Mario Vargas Llosa

“Un novelista genial como Mario Vargas Llosa que yo creo que quizá es el novelista más extraordinario que ha dado América Latina, novelista de quien he recibido los elogios más generosos, pero ¿qué he leído en La Ciudad y los Perros? Una imagen amarga, escéptica del mundo de la gente. ¿Quién es el héroe que ofrece algo positivo en La Ciudad y los perros? Es el teniente Gamboa, los otros se deshacen, se acaban en la derrota, se deshacen, la vida los vence. Yo no he terminado de leer todavía “La casa verde”, que también es una descripción muy real, maravillosamente objetiva de los tremendos males de nuestro país, pero falta algo que había en nuestra generación: la fe en que esos males van a ser superados. ¿Por qué? Yo pienso en la cultura actual, no tienen las perspectivas que tuvimos nosotros, no hay modelos que sean igualmente aceptados por toda la juventud, el mundo está terriblemente dividido, los jóvenes están ante una perspectiva sumamente oscura. La izquierda no ha estado jamás tan dividida como ahora. Recibimos con terror las hazañas de la guardia roja china. ¿Qué es la Guardia roja china? Si yo no hubiera hecho la vida que he hecho quizá viviera en este momento atemorizado un poco. Pero los que no tuvieron la fortuna de llegar a los 20 años con una fe tan grande como a la que nosotros nos infundió, todo, todo, todo, todo el mundo, todas las fuerzas renovadoras estaban unidas en la esperanza, ahora están divididas”.

Sobre Ribeyro y Oswaldo Reynoso

“Entonces yo encuentro en las obras de Julio Ramón Ribeyro, que son también amargas y, en este otro testimonio atroz un poco, yo no sé cómo calificarlo, de la obra Oswaldo Reynoso, ¿qué nos ofrece Oswaldo Reynoso? Este escritor que se proclama marxista, leninista, ¿qué es lo que nos ofrece de Lima? Una porquería y el hombre no, el hombre peruano no es una porquería. Quizá en este momento sea cuando la juventud tiene más fe en este país. ¿Por qué? Porque nosotros nacimos en un país dividido, indios, mestizos o blancos o gente de tipo occidental divididos por vallas casi infranqueables. Jóvenes, esas barreras se están rompiendo, las hemos roto, yo he contribuido a romper esas vallas y entonces, el Perú está ante la posibilidad, ante la perspectiva de unir toda la tradición de 90 siglos que tenemos como país americano. Con los 100 o 200 siglos de cultura que nos viene de Europa y construir nosotros un pueblo, una originalidad. Con unas posibilidades de crear una sociedad poderosa y justa, pero estos testimonios literarios no han aparecido de la cabeza de estas gentes gratuitamente. Hay un estado como les digo, de incertidumbre, la juventud está frente a muchos caminos y no está en posibilidad de escoger ninguno de ellos con toda seguridad”.

Sobre el odio y la esperanza en el Perú

“Puedo estar equivocado, esa es la impresión que tengo y por eso las obras de la generación mía son obras que rigen, es un cuadro temible que se ofrece del Perú, pero al mismo tiempo cargado de fe, de una fuerza que promete construir, desarrollarse hasta alcanzar una sociedad no solamente justa, si no con una paz propia, con una voz que sea distinta de las voces de otros países. Bueno, yo creo que el secreto está en una idea muy precisa que se las quiero transmitir, que puedo estar equivocado: el odio, nosotros hemos vivido impulsados por el odio, pero sin amargura, sino con esperanza. La mezcla del odio y la esperanza han hecho caminar a la humanidad, pero el odio con la amargura crean la esterilidad, la destrucción que es suicidio y para terminar, esta canción que en forma poética resume este desordenado pero, al mismo tiempo, como les decía, confesional, confidencial conversación que he tenido con ustedes, uno de los personajes, hay una competencia de campo entre dos indios que están muy felices en “Todas las sangres” y uno le dice al otro: la sangre del gavilán he tomado y con él al viento fuerte que no  se acaba, justo parió. El otro le contesta: el gavilán vuela sin descanso Rendón Willka, si has bebido su sangre puedes ver dónde cae la noche, de donde brota el día. Esta gente no duda, sabe a dónde y yo sé a dónde voy”.

José María Arguedas (Andahuaylas, 18 de enero de 1911 – Lima, 2 de diciembre de 1969).

SARS CoV: Retrato del primer asesino serial de la humanidad en el siglo XXI

Por ÍTALO SIFUENTES ALEMÁN

PERÚ BICENTENARIO 6/05/2020

En el 2003 la publicación «China Daily» publicó la imagen que aquí aparece, la del primer coronavirus SARS CoV, que ese año mató a 812 personas e infectó a más de 8 mil en 30 países. Un principiante comparado con el SARS CoV 2 que viene matando de Covid-19 en casi 200 países a más de 260 mil e infectado a 3 millones 700 mil personas sin distingo de género o social.

Muestras vivas y desactivadas del SARS CoV se distribuyeron en el 2003 a diversos laboratorios y universidades científicas del mundo que deseaban estudiarlo, tanto en China, donde tuvo su origen, como en instituciones en el extranjero.

Hace 17 años los científicos que lo investigaron no encontraron una vacuna preventiva contra el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS, por sus siglas en inglés). Intentaron desarrollar medicamentos para tratar a los enfermos, y avanzaron en sus laboratorios en algunos aspectos.

El lunes 4 de este mes reapareció en la historia este criminal coronavirus, que según las investigaciones saltó de animales (la civeta enmascarada o el perro mapache) al hombre, infectándolo, destruyendo sus vías respiratorias hasta hacerle perder la respiración y matarlo.

La noticia de la reaparición la dio a conocer la agencia RT en Español, la cual informó que un equipo de investigadores identificó un anticuerpo monoclonal humano que impide que el virus SARS-CoV-2, el del Covid-19, infecte células cultivadas.

“El hallazgo, tal como sugieren los resultados publicados en la revista Nature, supone un importante punto de partida para el desarrollo de un tratamiento contra la enfermedad causada por el nuevo coronavirus“, indicó dicha agencia noticiosa.

“La investigación está basada en el trabajo anterior que la comunidad científica desarrolló sobre los anticuerpos dirigidos contra el virus SARS-CoV que surgió en 2002, según explicó uno de los conductores del reciente estudio, Berend-Jan Bosch, investigador de la Universidad de Utrecht, en los Países Bajos.

«Al usar esta colección de anticuerpos  contra el SARS-CoV –explicó el propio Bosch–, identificamos un anticuerpo que también neutraliza la infección del SARS-CoV-2 en las células cultivadas».

Destitución por negligencia

«China Daily» publicó la foto de ese virus en la nota periodística referida a la destitución de Li Liming, director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de China.

El funcionario fue destituido igual que Ruan Li, director del Instituto Nacional de Virología de Beijing, ambos por no informar de inmediato la infección que en mazo habían contraído las nueve personas en el laboratorio de ese instituto. Ellos recién la informaron en abril.

La noticia apareció luego que el 23 de abril de ese año, es decir del 2003, el Ministerio de Salud de China y la OMS cerraron el instituto por falta de bioseguridad y negligencia, pues se infectaron del virus nueve personas, de las cuales una murió de SARS.

Esta es parte del historial del primer asesino, el primer coronavirus de animal a humano del siglo XXI.

Etelvina, patriota y pionera de la producción de pisco en 1821

Etiqueta de finales del siglo XIX.

Por: Claudia Moquillaza Robatty 20/07/2021

Desde el 28 de julio de 1821, proclamada la independencia por José de San Martín en las céntricas plazas de Lima, 314 kilómetros al sur, en los viñedos de Tate, se procedió a realizar con pisco los primeros brindis en agradecimiento por el nacimiento de la república. En ese distrito de Ica, entre las productoras de nuestra bebida nacional se encontraba la familia política de doña “Etelvina”, quien posteriormente formó parte de los fundadores de la bodega que actualmente se conoce como Finca 314, convirtiéndose así no solo en una de las pioneras de la elaboración artesanal de este destilado de uva sino, también, en la primera mujer que se visibilizó en una actividad productiva casi siempre en manos de hombres desde la época colonial y virreinal.

200 años después, el legado de doña “Etelvina” se refleja en la continuidad de su obra a través de sus descendientes y en la obtención de premios que su pisco ha ido logrando en las últimas décadas, entre los cuales se cuentan medallas de oro en concursos nacionales e internacionales. Estos reconocimientos tienen como base la calidad del pisco y, desde 1821, la honestidad como valor inherente en todo su proceso de producción. Resulta un orgullo para el país que 200 años después, es decir en julio de 2021, la continuidad del trabajo de “Etelvina” se vea premiada al obtener este año la medalla de oro en vino blanco seco de albilla “Anclajes” en el “International Awards VIRTUS 2021”, en Lisboa, Portugal. Nada menos que en el Bicentenario patrio.

A principios del siglo XIX, la familia política de doña “Etelvina”, como muchas otras de estirpe libertaria de Ica, hicieron patria sacando adelante su producción de pisco mientras se consolidaba la independencia del país. Muchas veces la vida estuvo en juego, pues la bodega vitivinícola se ubica a poco más de 70 kilómetros de Paracas, en cuya bahía el 8 de setiembre de 1820 desembarcó San Martín y los patriotas para expulsar, a sangre y fuego, a los defensores de la monarquía española que, durante casi tres siglos, se encontraba gobernando el Perú.

En los alrededores de esos territorios de Ica se llevaron a cabo los primeros enfrentamientos bélicos entre españoles y peruanos y sudamericanos, lo que dio a la zona un alto grado de peligrosidad para los patriotas que buscaban subsistir y desarrollarse, un reto aún más peligroso para las mujeres, por lo que el logro alcanzado por doña “Etelvina” merece ser destacado más allá de la propia efeméride del bicentenario de la independencia nacional.

El legado de doña “Etelvina” se encuentra a cargo de la quinta generación de sus descendientes, de la cual formo parte junto a mis hermanas Gabriela y Fátima Moquillaza Robatty. Como herederas de este rico pasado, prometedor para el presente y el futuro del país, las tres respetamos la ancestral forma de elaborar el pisco que empezó nuestra tátara abuela, la ilustre patriota del querido distrito iqueño de Tate.

En honor a la pionera, quien tuvo dos hijas, Rosa Victoria y Julia Francisca, esta última madre de Julia Etelvina, nuestra abuela, madre de mi padre, Reynaldo Moquillaza, tenemos ‘Pisco Etelvina Mosto Verde’. En nuestros campos de cultivos propios contamos con variedades de uvas pisqueras: quebranta, mollar, negra criolla, torontel, Italia, moscatel y albilla.

Las tres, junto a nuestra madre, Carmen Robatty de Moquillaza, gerente general de Finca 314 y docente en la especialidad en biología y química, hemos retomado los anclajes familiares y respetado la infraestructura original de la Bodega, con presencia de Lagar, Fermentadores, Fogón, Alambique, Alberca y Pisquera.

Trabaja con nosotras el técnico enólogo Jimmy Peña Bernaola y, hasta la campaña 2020, el último quemador de Tate, nuestro maestro destilador Ramón Leyhuacc (Q.E.P.D.). Hoy continúan con nosotros sus nietos Erick y Brandy. Continuamente alternamos con catadores, sommeliers y bartenders. Peruanas y peruanos elaborando pisco, una actividad que nuestra familia lleva haciendo hace dos siglos, los mismos que tiene el Perú en su historia republicana. Al final de cada día, tenemos presente la célebre frase de mi padre, don Reynaldo: “siempre les digo a mis hijas que no es cualquier negocio, es continuar con lo que hicieron sus bisabuelas y abuelas”.

Indianidad y patriotismo en la rebelión de Huánuco

Teodoro Hampe Martínez* 31/10/2012

Una de las principales rebeliones en el proceso de la Independencia peruana, ocurrida en la región de Huánuco, ha cumplido doscientos años y lamentablemente ha pasado casi inadvertida, confirmando la cortedad de nuestra memoria histórica. El movimiento llegó a constituir una junta de gobierno, liderada por el criollo Juan José Crespo y Castillo, quien después de la derrota fue juzgado y recibió sentencia de muerte. Fue ejecutado por un pelotón de fusilamiento el 14 de setiembre de 1812, en la plaza mayor de Huánuco, al pie de la catedral, junto a un curaca local y el alcalde de Huamalíes.

Incaísmo y repercusión del movimiento “porteño”

En los Andes tardocoloniales los Borbones organizan la intendencia de Tarma, con lo cual la ciudad de Huánuco queda subordinada a un nuevo núcleo en formación, constituyéndose prácticamente en la bisagra de una amplia red comercial articulada en torno a las minas de plata de Pasco y Yauricocha. El historiador francés Jean Piel ha sintetizado esta compleja realidad señalando que los intercambios transandinos se prolongaban desde el Río de la Plata hasta el Ecuador pasando por Huánuco y la villa minera de Pasco. Junto a las mercancías circulan en este amplio espacio andino las noticias de los sucesos y acontecimientos políticos de Buenos Aires, el Alto Perú, Lima, Quito y el mundo europeo.

A mediados de 1811 los pobladores de Huánuco decían que un misterioso personaje iba anunciando por esos lares la llegada del Inca y que éste era el general rioplatense Juan José Castelli, que venía a instaurar un nuevo orden. Una anciana indígena llamada María Inés Ramos señaló “que había venido un forastero descalzo con llanques y (…) había traído unas cartas en la que se decía que ya estaba próximo un descendiente de los Incas a cortarle el cuello a todos los españoles y devolverle la tierra a los indios”. Es muy probable que estos rumores tuvieran un asidero en las informaciones que llegaban de las campañas militares de Castelli en el Alto Perú, donde sus victorias militares le habían permitido formar un gobierno en Chuquisaca, desde el cual propuso conferir el derecho al voto a los indígenas y librarlos de la servidumbre a la que estaban sometidos por malos funcionarios y religiosos.

El ya citado Piel plantea la tesis de que los levantamientos anticoloniales ocurridos en los Andes del sur y en el Perú central entre 1810 y 1812 se producirán como un eco de la Revolución de Mayo, pero con modalidades que, en muchos aspectos, los presentan como si fueran una prolongación de las rebeliones andinas del siglo XVIII, antifiscales y sin mayores perspectivas de construcción nacional. Más aun, sospecha que durante el proceso judicial se haya construido una versión ideologizada de los hechos ocurridos, en que la insurrección de Huánuco es presentada como una consecuencia directa del accionar de hombres “maléficos” que controlaban Buenos Aires y la zona del Alto Perú. Sostiene, en definitiva, que el movimiento social de 1812 debe ser visto como parte de un largo ciclo de revueltas anticoloniales que emergieron y maduraron en el siglo anterior.

La novedad de la rebelión que enfocamos radica en que sus actores, sus consignas, sus formas de lucha y sus resultados a corto y largo plazo son ampliamente distintos. En este movimiento estuvieron presentes varios grupos, civiles y religiosos, indígenas y criollos, que retomaron las demandas de finales del siglo XVIII y sus pugnas contra el reformismo borbónico, ahora sostenidas por las ideas de la autodeterminación, de la nación y patria criolla, y la prédica del retorno del Inca.

Tanto en Panatahuas como en Huamalíes, la gente comprometida utilizó la simbología del “Ynga Castelli” y la consigna de su llegada inminente como un recurso ideológico para comprometer a los comuneros indígenas, movilizándolos hacia la ciudad de Huánuco para formar milicias con vecinos sin experiencia de guerra ni los pertrechos militares necesarios. La documentación de archivo muestra una diversidad de usos de la imagen y memoria histórica del “Ynga” (Espinoza Claudio).

¿Qué apreciaciones analíticas se pueden sacar de esta omnipresencia incaica en los prolegómenos de la rebelión y en el movimiento mismo? La primera es sostener que la imagen del Inca en la zona de ceja de selva se seguía mostrando como difusa, a tal punto que los nativos del lugar no tuvieron ningún reparo en asumir que el “porteño” Castelli podía ser un Inca. En mayo de 1811 éste había llegado a la legendaria ruina de Tiahuanaco, donde pronunció un mensaje instando a los indígenas a recuperar sus antiguas grandezas. El retorno del Inca y la revolución bonaerense serían, pues, los parámetros de la acción política en Huánuco. No obstante, lo real es que el proyecto de Castelli había transitado ya a un ciclo de aislamiento y retroceso político luego de su derrota en la batalla de Guaqui.

La cuestión de la etnicidad y el patriotismo

La producción historiográfica sobre el movimiento insurgente de Huánuco es muy amplia, y en ella se puede apreciar una serie de corrientes, que difieren en la presentación de los actores, las motivaciones y la significación histórica que tuvo este suceso. La rebelión ocurrida en 1812 denota la respuesta de las poblaciones campesinas ante los abusos de poder del aparato administrativo regional, así como la capacidad política de los indígenas para enfrentarse al quiebre del orden virreinal, mediante el mecanismo de la protesta popular. Las investigaciones en torno a este proceso pueden dar una mejor visión de las formas en las que los sectores subalternos se relacionaron con las elites y el Estado en el desarrollo de la emancipación peruana.

Por su parte, los criollos de Huánuco estaban hartos del monopolio estatal y la falta de oportunidades para los hijos del lugar; veían cómo la economía estaba en manos de un grupo peninsular que había prohibido sembrar tabaco para darle exclusividad al estanco real. Entonces, ¿puede catalogarse como separatista a la rebelión de Huánuco, Panatahuas y Huamalíes, tal cual lo han sostenido algunos estudiosos? De antemano señalamos que la respuesta es no, el separatismo nunca fue una opción de los partícipes en esa revuelta.

Lo cierto es que la rápida debelación del proceso insurreccional de Huánuco nos muestra claramente las contradicciones que existieron en los movimientos rebeldes durante la primera etapa de las luchas por la independencia americana. Al ubicarse en un ambiente marginal, tanto por su condición de ciudad de frontera como por hallarse alejada de los circuitos comerciales tradicionales, Huánuco desarrolló un mercado interno cerrado y, en ciertos aspectos, autosuficiente; lo cual fue aprovechado por las autoridades para poder crear una red de asociaciones que les beneficiaba particularmente, en detrimento de los indígenas, quienes se vieron impedidos de comerciar su producción, y de los criollos, que no pudieron acceder a cargos públicos. La corrupción y los abusos lograron que ambos grupos se unieran, momentáneamente, para expulsar a los españoles residentes en la ciudad y establecer un gobierno propio.

¿Cómo explicar la lógica del movimiento? Se trata de una experiencia política y militar inédita en la que se practica una alianza y movilización temporal de poblaciones multiétnicas rurales y comuneros indígenas, además de religiosos, mestizos y criollos, en donde tuvieron una participación activa las autoridades de los cabildos de indios.

La tesis manejada por Torres Arancivia (2012) es que la rebelión de Huánuco fue una expresión de lo que la historiografía ha denominado “economía moral”. Más que buscar la ruptura con el sistema, los actores sociales que se rebelaron en la coyuntura de 1812 lo hicieron con el propósito de reactivar el pacto de antigua data que los unía con la monarquía. Hasta los personajes más comprometidos, como Juan José Crespo y Castillo y sus adláteres de la junta gubernativa, proclamaron que su accionar no había atacado las columnas fundamentales de Dios, el rey y patria.

En tal sentido, la noción de “patria” no tiene la connotación que algunos sectores han querido dar al término asociándolo a un afán de libertad, de diferenciación con respecto a España, de separatismo, de idea del Perú como nación. Nada más alejado de la realidad. La patria se identifica con el patrimonio del rey y es la tierra de muchas generaciones de fieles súbditos que han tenido la enorme ventaja ―así se entendía― de haber nacido en un reino cristiano bajo el gobierno de un príncipe recto.

Al estudiar el movimiento insurreccional de Huánuco encontramos que, antes que buscar un Inca, la población protestaba por el acatamiento a las leyes y por el respeto a la posición que ellos tenían dentro de la vertebración social del Antiguo Régimen español. Indígenas y criollos buscaban el fin del “mal gobierno” y el cumplimiento del pacto colonial entre el rey y ellos. Un plan político más complejo no podía darse por varias razones: la brevedad de la rebelión, su poco tiempo de preparación, la ausencia de líderes con arraigo y la lógica provinciana de la acción.

* Teodoro Hampe Martínez. Doctor en Historia por la Universidad Complutense de Madrid. Profesor ordinario en la Pontificia Universidad Católica del Perú y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Miembro del Instituto Panamericano de Geografía e Historia y del Instituto Latinoamericano de Historia del Derecho. Autor y compilador de una veintena de libros y más de un centenar de artículos, publicados en revistas especializadas de América y Europa. Entre sus títulos más recientes figuran: “Historiografía andina” (2010), “Escritura, imaginación política y la Compañía de Jesús en América Latina” (2011) y “Luis Bedoya Reyes: gradualidad en el cambio” (2012).

Libro peruano alcanzó estar entre los cinco primeros del ranking mundial de obras de historia en español según Amazon.com

En el ranking mundial de libros digitales preferidos, de contenido histórico en español, apareció el domingo 27 de junio entre los cinco primeros lugares “Penas y Gozos. 200 hechos que no conoces del Perú”, publicación peruana independiente que en sus más de 500 páginas contiene información de 200 sucesos referidos a los cambios sociales, culturales y gubernamentales que ocurrieron en contextos de crisis y bonanza, y de absolutismos y libertades en el Perú de 1533 al 2021. La nómina se actualiza cada hora.

Este ranking de libros de historia en español más vendidos es presentado por Amazon.com, plataforma global en la que dicha publicación peruana se encuentra en su versión ebook desde el 15 de junio de 2021, es decir casi un mes y medio antes del “Bicentenario de la Independencia del Perú”, el cual se celebra a partir del 28 de julio de este año. Esta es una obra de investigación cuyos resultados son de utilidad diaria para las actuales y futuras generaciones.

De este modo, en menos de un mes de publicación este libro logró colocarse entre los cinco libros preferidos por los lectores de ebooks. En dicho ranking, los tres primeros títulos preferidos son, en este orden: “Sapiens. De animales a dioses”, de Yuval Noah Harari, el clásico “Obras completas de Platón”, y “Documentos para la historia de Arrecife: del siglo XVII a 1920”, de Sergio Oliva López. En el quinto puesto se ubica otro clásico, “El Príncipe”, de Nicolás Machiavelo.

En esta obra de investigación histórica, del periodista Ítalo Sifuentes Alemán, se recogen y difunden los ideales y las acciones, los triunfos y las derrotas, en las que participaron decenas de peruanos y peruanas, así como extranjeros, entre los siglos XVI al siglo XXI. Los 200 hechos ocurrieron durante los años de la colonia, el virreinato, el proceso de la emancipación, la guerra por la independencia nacional y americana y en las siguientes décadas del Perú convertido en republicano. Salieron a la luz como resultado de una investigación de dicho autor, quien desde el año 2010 revisó cientos de transcripciones de documentos oficiales custodiados en nuestro país y en el extranjero.

Kilos de limón peruano para curar a los marinos entregó en Lima San Martín a Cochrane en 1821

Investigación ÍTALO SIFUENTES ALEMÁN 21/06/2021

Limón peruano fue utilizado como medicina natural.

El limón peruano ingresó en 1821 a la galería de frutos del país que aportaron a la salud de los patriotas. Ingresó nada menos que de la mano del libertador José de San Martín, quien en una carta del 1 de agosto de ese año informó al vicealmirante en jefe de la escuadra, lord Thomas Cochrane, del envío de una gran dotación de este cítrico que decenas de marinos, por sus propiedades medicinales, esperaban para su urgente consumo. La gripe y el escorbuto eran en esa época las enfermedades más recurrentes que los marinos sufrían por sus prolongadas travesías. El temido escorbuto, en caso extremo, provocaba dolorosas hemorragias en las encías.

Los marinos extranjeros a cargo de Cochrane, como integrantes de la “Expedición Libertadora”, llegaron al Perú para librar la guerra por la independencia nacional y sudamericana. Viajaron durante un mes desde el puerto de Valparaíso, Chile, hasta que el 8 de setiembre de 1820 desembarcaron en las playas de Paracas, Pisco. Con el ejército al mando de José de San Martín lograron la esperada emancipación del imperio español. La masiva proclama fue el 28 de julio del año siguiente en diversos lugares de Lima. Participaron miles de patriotas peruanos y sudamericanos.

Cuatro  días después de la histórica proclama, en la capital peruana el libertador San Martín escribió dicha carta a Cochrane en respuesta a una misiva que, ese mismo día, el vicealmirante le envió informando que los marinos que estaban bajo sus órdenes necesitaban desembarcar en Lima “para su curación” y, previo permiso del general argentino, “pasen a los hospitales de esta ciudad”.

Por tratarse los cítricos de productos que debían ingerirse frescos, por lo general los marineros llegaban a los puertos, desembarcaban y, de manera preventiva, se abastecían con la producción local de limones y naranjas, apreciados productos por sus propiedades curativas gracias a su alto contenido de vitamina C. En el Perú el limón se aprovechaba desde el siglo XVI en que los colonizadores españoles empezaron a sembrarlo. Por las características del suelo y el clima peruano, obtuvo una acidez singular.

En su misiva de 1821, San Martín informó con la necesaria celeridad a lord Cochrane lo siguiente: “Hoy tendrá vuestra excelencia diez cargas de naranjas y limones, y sucesivamente se irán remitiendo para el alivio de los marineros de la Escuadra, cuyo encargo he dado a don Pedro de los Ríos con solo este objeto”. Para la causa patriota era primordial mantener la buena salud de los marinos. 

En el siglo XIX, la carga era una unidad de medida actualmente equivalente a 45 o 50 kilos, que era el peso que podía transportar un animal (y muchas veces el hombre). El tamaño del producto agrícola y del saco donde lo colocaban hacían la diferencia en el peso.

Los peruanos que, desde el siglo XVI empezaron a conocer la capacidad medicinal del limón para sus gripes y escorbutos, también lo utilizaron para reemplazar a la chicha o al cítrico del tumbo en la elaboración del cebiche, alimento que les servía para nutrirse de manera sana. Para el siglo XIX, el mestizaje de la gastronomía había dado varios y buenos resultados en las cocinas regionales.

A continuación, se presenta el contenido de la primera carta de José de San Martín a lord Thomas Cochrane. Está fechada el 1 de agosto de 1821:  “Excelentísimo Señor Vicealmirante de la Escuadra de Chile. Muy Honorable Lord Cochrane: En virtud del oficio de vuestra excelencia el 30 último, en el que me informa sobre los enfermos que se hallan en los buques de Guerra de su mando, y que es de necesidad desembarquen para su curación, puede vuestra excelencia dar sus órdenes para que lo verifiquen, y pasen a los hospitales de esta ciudad. Dios guarde a vuestra excelencia muchos años. Lima, agosto 1 de 1821. José de San Martín”.

10 cargas de naranjas y limones

Esta es la segunda carta, también fechada el 1 de agosto de 1821 que San Martín envió a Cochrane: “Excelentísimo Señor Vicealmirante de la Escuadra de Chile. Muy Honorable Lord Cochrane: Hoy tendrá vuestra excelencia diez cargas de naranjas y limones, y sucesivamente se irán remitiendo para el alivio de los marineros de la Escuadra, cuyo encargo he dado a don Pedro de los Ríos con solo este objeto. Dios guarde a vuestra excelencia muchos años. Lima, agosto 1 de 1821. José de San Martín”. 

Dos nombres diferentes pusieron al Perú en solo 24 horas en 1822

Investigación ÍTALO SIFUENTES ALEMÁN 20/06/2021

El 21 de noviembre de 1822 los diputados, en mayoría, votaron a favor de que en la “Constitución Política” se escriba que la nación se denomine “Estado Libre del Perú”. Al día siguiente, el país amaneció con ese nombre en la redacción de la primera “Carta Magna”, pero la mayoría parlamentaria volvió a debatir y, ese día 22, aprobó que era mejor que se llamara “República Peruana”. La instalación de este poder del Estado se había realizado el 20 de setiembre de ese año.

El cambio al nombre “República Peruana” fue en la gestión del presidente de dicho congreso, Juan Antonio de Andueza, elegido en la sesión del 20 de noviembre de ese año con 33 votos a favor (el número de congresistas titulares era de 79), tal como consta en las “Actas de las Sesiones Públicas del Congreso”, firmadas por José de Larrea y Loredo, como presidente saliente, Juan Antonio de Andueza, como presidente entrante, y por los diputados secretarios José Sánchez Carrión y Pedro Pedemonte.

Según se aprecia en las actas congresales del 21 de noviembre, con Juan Antonio de Andueza como nuevo presidente del Parlamento, “se continuó la discusión sobre el proyecto de ‘Bases de la Constitución’, por el artículo tercero, contenido en estos términos: La nación se denominará Estado Libre del Perú”.

Al día siguiente, es decir el 22 de noviembre, los diputados revisaron su aprobación y siguieron debatiendo sus iniciativas legales. En las actas se consignó que se “continuó la discusión pendiente sobre el artículo tercero de las ‘Bases’ y, después de suficientemente discutido, fue desechado por treinta y dos votos contra veintisiete, y en su lugar se sustituyó el siguiente: La nación se llamará ‘República Peruana’, y fue aprobado. Se levantó la sesión”.

Dichas actas de sesiones de la primera “Constitución Política del Perú” fueron firmadas por los diputados Pedro Pedemonte y Gregorio Luna, como secretarios, y como presidente por Juan Antonio de Andueza, cuya gestión como titular de este poder del Estado terminó el 20 de diciembre de 1822.

Entre otras decisiones, que tomaron los primeros diputados en la historia republicana, figura la aprobación de las bases de la primera “Constitución Política del Perú”, las cuales fueron promulgadas el 17 de diciembre de 1822, es decir durante la presidencia de Juan Antonio de Andueza, quien fue sucedido por Hipólito Unanue el 20 de diciembre de 1822 (su cargo duró hasta el 20 de enero de 1823).

Los primeros diputados también decidieron los alcances del “Reglamento Interno del Congreso”, el reglamento de la “Junta Gubernativa”, y el otorgamiento del título de “Generalísimo” al libertador José de San Martín, quien había realizado la primera convocatoria a “Congreso Constituyente del Perú” el 27 de diciembre de 1821 mediante el decreto 146.

Obra “Penas y gozos. Historias ocultas. 200 hechos que no conoces del Perú” en librerías de todo el país

Libro de investigación trasciende la efeméride del “Bicentenario” al contener en más de 500 páginas novedosa información de 200 sucesos referidos a los cambios sociales, culturales y gubernamentales que ocurrieron entre 1533 y 2021, tanto en contextos de crisis y bonanza, como de absolutismos y libertades.

“Penas y gozos. Historias ocultas. 200 hechos que no conoces del Perú” es el libro de investigación elaborado desde el año 2009 por el periodista Ítalo Sifuentes Alemán, obra de más de 500 páginas con la que se busca contribuir al conocimiento y visibilización de dos centenas de sucesos sociales, culturales y gubernamentales, registrados entre los años 1533 y 2021, los mismos que al contener diversas y valiosas experiencias merecen ser tomadas en cuenta para que en el país no se cometan los mismos errores y se refuercen aquellas acciones que, en diversas épocas, unieron y dieron bienestar a los peruanos y peruanas.

La obra no es un libro de investigación sobre el “Bicentenario de la Independencia del Perú”. Su contenido trasciende esta importante efeméride en tanto los 200 hechos, divididos en 200 capítulos de ágil lectura, son de permanente vigencia y consulta al contener experiencias de cambios sociales, culturales y gubernamentales ocurridos entre los siglos XVI al XXI en contextos de crisis y bonanza, de absolutismos y libertades; es decir, de situaciones que resultan cíclicas en la historia de cualquier país, pero recurrentes en jóvenes Estados como el peruano. Son experiencias que remiten a las penas y gozos de una población que en los últimos siglos ha logrado existir entre el subdesarrollo y la promesa de desarrollo en los ámbitos sociales, culturales y económicos. Hechos que repercutieron en el fortalecimiento de la capacidad de resiliencia de la población peruana.

A lo largo del tiempo, estos 200 hechos carecieron de amplia difusión. Fueron dejados en el olvido porque no ayudaban a fortalecer la historia oficial del Perú, según la corrección y los intereses políticos de turno, porque desentonaban con la biografía otorgada a líderes patriotas peruanos y extranjeros o, peor aún, porque fueron catalogados como fragmentos irrelevantes del acontecer nacional y, por tanto, no merecieron ser tomados en cuenta.

El número de hechos que se difunden en la obra, que se encuentra en su segunda edición, a cargo de la prestigiosa Revuelta Ediciones, coincide con los 200 años de la independencia peruana cuya conmemoración, en el 2021, encuentra al país con el cambio de gobierno y padeciendo las fatales consecuencias nacionales e internacionales de la pandemia por el Covid-19. El resultado de esta investigación conduce a comprender que nuestro país es una tarea constante, y que de cada lector dependerá el aprendizaje que pueda lograr al interiorizar los 200 hechos que se presentan en la obra, o quedarse solamente con uno o algunos de ellos. En cualquiera de los casos, el objetivo de la difusión se habrá cumplido.

Se presenta este libro para consideración de las autoridades y funcionarios de las entidades civiles y castrenses, peruanas y extranjeras, así para aquellas personas que estudian y/o buscan ingresar a hacer gestión en la administración pública, servir en los distintos poderes del Estado y en sus respectivas dependencias. En sí mismo, el libro es un manual para los políticos que se encuentran en modo principiante o avanzado.

Igualmente, por su sentido de utilidad y servicio, se presenta esta obra para consideración de los lectores e investigadores nacionales y extranjeros de las actuales y futuras generaciones. Para los integrantes y representantes de los organismos autónomos e instituciones de la sociedad civil. Para el estudio de historiadores, sociólogos, politólogos, docentes, universitarios y escolares.

Los 200 hechos revelan antecedentes del proceso de la emancipación nacional, de los años de la guerra por la independencia y de las siguientes décadas del Perú convertido en republicano. En esta obra se logra sacar del anonimato y revindicar a decenas de peruanos y peruanas, sus pensamientos y acciones que, muchas veces, terminaron en triunfos o con sus vidas. Igualmente, a extranjeros que se unieron a la lucha por ponerle fin a los gobiernos absolutistas durante la colonización, el virreinato y la república.

La obra es el resultado de la investigación de cientos de documentos oficiales custodiados en el Perú y en otros países, fuentes primarias que aparecen en diversas publicaciones resguardas en bibliotecas físicas y digitales. Esta investigación se pudo realizar gracias al acceso a valiosa información: testimonios, oficios, cartas, recibos, mapas, testamentos, pagarés, expedientes judiciales, partidas de bautizo, matrimonio, defunción, recetarios, himnos, canciones, fotos, ilustraciones, entre otros documentos. Las transcripciones de la data revisada se ubican en diversos archivos y colecciones tanto de propiedad pública como privada, muchos de ellos de libre acceso o acreditándose como investigador académico. En la obra también se difunden decenas de estas transcripciones.

Se trata de fuentes de información a disposición del público y que las personas las pueden utilizar para comunicarla a sus lectores y audiencias, para así contribuir a difundir estos 200 hechos de trascendencia histórica no solo para el Perú sino, por su presencia y protagonismo en diversas épocas, para Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador, Colombia, Venezuela, Panamá, México, Estados Unidos de América, entre otros territorios que estuvieron colonizados por el imperio español, y para el Reino Unido, Francia y España.  Al cabo de más de una década de haberse iniciado la investigación, desde el 2021 y en adelante en el Perú y en el extranjero se puede contar con esta invalorable obra.

Breve biografía del autor

El periodista Ítalo Sifuentes Alemán es autor de los libros de investigación “Los espías del Pacífico” y de “Áncash. Tierra de héroes de la independencia del Perú”, publicados en el 2009 y 2011, respectivamente. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación con 30 años de experiencia profesional en instituciones públicas y privadas. En el 2020 recibió la distinción “Amauta del Periodismo” por resolución de la “Federación de Periodistas del Perú”. En el 2004 recibió el Premio “Padre Urías”, del diario El Comercio, en mérito a su demostrada iniciativa informativa. En 1999 empezó a ejercer la docencia universitaria.  

En las dictaduras de Velasco y Morales Bermúdez ocho millones de peruanos asistieron a espectáculos de teatro y danzas así como a museos y huacas

Investigación: ÍTALO SIFUENTES ALEMÁN / 16-04-2021

Foto: Ítalo Sifuentes (imagen referencial).

Las cifras estadísticas que aquí se muestran permiten conocer el comportamiento social, el movimiento y concurrencia a los espectáculos culturales que los gobiernos militares organizaron de 1973 a 1980 a través del ex Instituto Nacional de Cultura (INC), el actual Ministerio de Cultura.

La estadística, de la “Oficina de Organización de Eventos del “ex “INC”, corresponde a los gobiernos de facto de los generales Juan Velasco Alvarado y Francisco Morales Bermúdez, cuya dictadura se extendió de 1968 a 1980 (en el segundo semestre retornó un gobierno constitucional, a cargo de Fernando Belaúnde Terry).

De la estadística de esos años, se revela que el total de asistentes y visitantes a eventos y lugares culturales fue de 7’713.627, correspondiendo la mayor cantidad el número de visitantes a los museos y centros arqueológicos a cargo del ex “INC” distribuidos en 12 regiones del país.

De la estadística total, 6’129,791 corresponden a los visitantes a museos y centros arqueológicos a cargo del ex “INC” en estas doce regiones: Áncash, Ayacucho, Cajamarca, Cusco, Ica, Junín, La Libertad, Lambayeque, Lima, Piura, Puno y Tacna.                                  

De la cifra total, 1’583,836 corresponde al número de peruanos asistentes a las diversas temporadas de espectáculos de los elencos de actores, actrices, danzantes y folcloristas que organizó el ex INC en Lima.

Todos los eventos culturales fueron ejecutados por la “Orquesta Sinfónica Nacional”, el “Coro Nacional”, el “Teatro Nacional Popular”, el “Ballet Nacional”, el “Conjunto Nacional de Folclor”, así como por los integrantes de otros espectáculos a cargo de la “Oficina de Organización de Eventos” del ex “INC”, actual “Ministerio de Cultura”.

A continuación, se presenta el desagregado correspondiente al 1’583,836 asistentes (es el desagregado que está disponible), incluye el año 1980.

1973: 38,920 / 1974: 66,204 / 1975: 78,645 1976: 130,912 / 1977: 407,054 / 1978: 289,395 1979: 255,250 / 1980: 317,456.

Tres vacunados están aún en el misterio por inexacta identidad y ubicación laboral en la nómina que entregaron a la ‘Comisión Carbone’

“Los datos de dos personas, respecto a su dependencia laboral, fueron erróneos, lo que dificultó su localización. Una persona señaló no saber por qué su nombre aparece en una lista cuando nunca ha sido inoculado con la vacuna candidata”.

Carbone refirió que esta información la dio el doctor Carlos Castillo, asesor de inmunizaciones del Minsa, institución que dijo debe seguir luchando contra la pandemia y “empezar a cerrar la herida abierta en la ciudadanía y el personal de salud”.

Por Ítalo Sifuentes Alemán 26/02/2021

Médico Fernando Carbone y el ministro de Salud, Óscar Ugarte. Foto: Andina/Minsa.

El “Informe de la Comisión Sectorial Investigadora de la aplicación de la vacuna candidata contra la Covid–19” contiene varias contradicciones y hechos que desde hoy 26 de febrero serán materia de investigación en el Ministerio Público. Una de ellas es que este grupo de trabajo, dirigido por el médico Fernando Carbone, pese a los esfuerzos realizados, no pudo confirmar la identidad de tres vacunados que aparecen en la nómina que entregó y solo manejaba el doctor Carlos Castillo Solórzano, asesor de inmunizaciones del Ministerio de Salud (Minsa).

“Luego de la revisión del acervo documentario, la Comisión considera relevante dejar constancia que se le solicitó al Dr. Carlos Castillo Solórzano una lista de las personas a quienes invitó a recibir la vacuna candidata. Dicha lista contiene un total de treinta y tres (33) personas. De dicho total, treinta (30) personas coinciden con la información remitida por la Universidad Peruana Cayetano Heredia los días 15, 17 y 23 de febrero. Las otras tres (03) personas restantes no figuran en ninguna de estas listas remitidas por la Universidad Peruana Cayetano Heredia, sino solo en la lista remitida por el Dr. Castillo Solórzano”, se lee en el informe.

Acto seguido, en el documento también se indica que:

“Habiendo notado lo anterior, la Comisión, en un acto de diligencia, remitió comunicaciones a las tres personas antes referidas a fin de obtener una aclaración al respecto. De las tres (03) personas invitadas, únicamente asistió a la entrevista una (01), quien señaló no saber por qué su nombre aparece en una lista cuando nunca ha sido inoculado con la vacuna candidata. Cabe destacar que, en relación a las otras dos (02) personas, los datos proporcionados por el doctor Castillo, respecto a su dependencia laboral, fueron erróneos, lo que dificultó su localización”.

En este informe, que se encuentra colgado en la página web del Minsa y fue divulgado en la víspera en conferencia de prensa, por el doctor Carbone y el ministro de Salud, Óscar Ugarte, también se señala que se llegó a determinar que 470 fueron las personas que recibieron las dosis sobre la vacunación irregular realizada fuera de los ensayos clínicos del laboratorio ‘Sinopharm’, caso conocido a nivel nacional e internacional como ‘Vacunagate’.

En la conferencia de prensa, expresó Carbone que “unas 706 dosis se inocularon al personal de los equipos que desarrollaron el ensayo clínico, y 198 a personas que los responsables de los equipos de investigadores y de la gestión o patrocinio del ensayo denominaron ‘personal relacionado’ al estudio, personal del Minsa, de la Cancillería, del entorno cercano a ambos sectores e invitados”.

El médico cirujano Carlos Julio Castillo Solórzano fue designado el 20 de agosto de 2020, a través de la Resolución Ministerial 645-2020-MINSA, como representante alterno de la Ministra de Salud, ante la Comisión Multisectorial de naturaleza temporal encargada de realizar el seguimiento de las acciones a cargo de las entidades competentes para el desarrollo, producción, adquisición, donación y distribución de las vacunas y/o tratamientos contra el Covid-19.

Carbone, en dicho informe, manifestó también lo siguiente: “Expresamos nuestro deseo que el trabajo realizado contribuya a esclarecer los hechos ocurridos en torno a la administración de la vacuna candidata contra la COVID – 19, de pie a los procesos en los diferentes ámbitos a quienes corresponda actuar en torno a lo sucedido, permita al gobierno, al sector salud, al MINSA y otros actores relacionados retornar a la lucha contra la Pandemia y sus efectos colaterales sobre el país, y empezar a cerrar la herida abierta en la ciudadanía y el personal de salud por lo ocurrido”.

En 1821 emitieron ley que quitaba derechos ciudadanos a los que vendían o compraban votos

Investigación ÍTALO SIFUENTES ALEMÁN 24/06/2021 

Un documento de 1821 sale aquí a la luz y revela lo drástico que, hace dos siglos, se era con los peruanos de nacimiento o extranjeros naturalizados ante situaciones de corrupción.

Se trata de un decreto con los derechos y deberes de los peruanos que al respecto emitió. el 4 de octubre de 1821, el libertador José de San Martín, norma también rubricada por el colombiano Juan García del Río, ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores en el Perú. La norma entró en vigencia apenas tres meses después del 28 de julio de 1821, fecha en que se proclamó la independencia del Perú.

Ese año, las autoridades creyeron necesario legislar cuándo deberían perderse o suspenderse los derechos ciudadanos. Entre las causales invocadas figuran 1) el estar loco, 2) con demencia, 3) estar separado de la mujer sin haberse divorciado, y 4) no haber cumplido con honrar las deudas con el Estado. 

La naciente república peruana se cuidó de protegerse  condenando también a la pérdida de la ciudadanía  a los peruanos que recibían dádivas o distinciones personales de gobiernos extranjeros sin la autorización de las autoridades del Perú.

Igualmente, en 1821 se castigaba con la pérdida de los derechos ciudadanos a la persona que era encontrada culpable de haber vendido o comprado votos participando en alguna asamblea popular para una elección.

A continuación, la transcripción textual de la norma en lo concerniente a este aspecto del decreto (en total fue promulgado conteniendo tres secciones y 14 artículos).

Se dispone:

Se pierde el derecho de ciudadano:

  • Por hacer algún acto hostil a la causa de la independencia de América.
  • Por recibir dádivas, emolumentos, comisiones, empleos, títulos o distinciones personales, o hereditarias de cualquier potencia extranjera sin anuencia del gobierno del Perú.
  • Por haber sido convencido, y condenado en juicio de haber comprado sufragios, o vendido el suyo el suyo en alguna de las asambleas populares.

Se suspende el ejercicio de los derechos del ciudadano:

  • Por haber sufrido una pena aflictiva, o infamatoria hasta la rehabilitación.
  • Por hacer el contrabando.
  • Por estar loco, furioso o demente.
  • Por no haber satisfecho al Estado, o a los particulares a su tiempo cualquiera deuda que conste de documento escrito.
  • Por no vivir los casados con sus mujeres, sin haber entablado juicio de divorcio.  

Dado en Lima, el 4 de octubre de 1821, José de San Martín, Juan García del Río”. 

En plena cuarentena publican histórica revista “Periodistas” que se obtiene gratis a través de internet

Edición N° 8 presenta diversos temas de interés para la población y la comunidad científica. Incluye un revelador dossier sobre la pandemia en el Perú. Publicación es del Colegio de Periodistas de Lima y se puede descargar gratuitamente desde el enlace http://www.cp-lima.pe/periodistas.html. También los siete números anteriores

Noticias del Colegio de Periodistas de Lima

PERÚ BICENTENARIO 17/06/2020 

La revista “Periodistas”, en su edición N° 8, presenta desde este mes de junio un dossier sobre la pandemia del coronavirus en Perú, entre cuyas colaboraciones destacan “Crónica desde la ceniza”, del poeta y escritor Eloy Jáuregui, y una crónica gráfica del fotoperiodista Juan Carlos “Chino” Domínguez, entre otros artículos.

La revista, un esfuerzo editorial del Colegio de Periodistas de Lima, se completa con textos de los periodistas y escritores Enrique Sánchez Hernani, Maynor Freyre, Sonia Luz Carrillo, Ítalo Sifuentes y Fernando Obregón Rossi.

La actual edición de la revista, al igual que los números anteriores, puede descargarse gratuitamente desde el enlace http://www.cp-lima.pe/periodistas.html 

Periodistas fallecidos

42 periodistas y comunicadores peruanos fallecieron por Covid-19, durante los primeros 90 días de emergencia sanitaria en Perú; se informa en dicha revista.

De los hombres de prensa fallecidos, 38 son varones y 4 son mujeres. Catorce de los fallecidos corresponden a la región Lima, la cual es seguida por Loreto (8), Áncash (6), Piura (5), Lambayeque (2), Ica (2), Tumbes (2), Cusco (1), San Martín (1) y La Libertad (1).

En este período fallecieron, además, otros 16 periodistas y comunicadores, por enfermedades No relacionadas al Covid-19 y que, de no existir el desbordado estado sanitario, posiblemente hubiesen tenido la oportunidad de continuar con nosotros.

En total, son 58 los hombres de prensa y comunicación peruanos fallecidos en estos noventa días.