El corrupto del año 1676, Juan de Villegas robó a la Caja Real de Lima y el virrey lo salvó de morir en la horca

El funcionario falsificó la firma del virrey Baltasar de la Cueva para autorizar pagos con fondos públicos, y una vez descubierto intentó asesinar a esta máxima autoridad virreinal. Trabajaba en la Caja Real de Lima, en la cual se centralizaban los recursos fiscales de todo el Perú

Investigación ÍTALO SIFUENTES ALEMÁN

PERÚ BICENTENARIO 19 / 02 / 2020

Este testimonio puede ser tildado de muchas maneras, pero por sí mismo confirma una verdad indiscutible: la corrupción y cualquier tipo de delincuencia no tienen raza, ni época ni circunstancia.

En el solo hecho que aquí se expone, se observa que residentes limeños, tanto español como indígena, supuestamente antagónicos, fueron capaces de incurrir en adulteración y tráfico de documentos oficiales así como en falsedad y robo de fondos del Tesoro público.

A todo esto, se suma el intento de asesinato, traición, la fuga del país, cambio de identidad y otros varios delitos hoy tipificados claramente en el Código Penal. Son hechos que se remontan a fines del siglo XVII.

Sacar a la luz

Estos hechos los informó el propio virrey Baltasar de la Cueva, quien gobernó el Perú de 1674 a 1678 por encargo del imperio español. Los informó en su Memoria de Gobierno que escribió y se difundió el 4 de agosto de 1681, la cual la dirigió y entregó a su sucesor, el virrey Melchor de Liñán y Cisneros.

En su informe, el virrey Baltasar de la Cueva sacó a la luz el nombre de un corrupto de la época virreinal: Juan de Villegas, quien trabajó en la Caja Real de Lima y falsificó la firma del virrey para autorizar pagos con fondos públicos.

Descubierto y denunciado el corrupto, este intentó asesinar al virrey, quien  finalmente decidió dar la gracia del perdón a la ejecución a la pena de muerte que las autoridades judiciales de la Real Audiencia de Lima lo habían sentenciado a morir en la horca.

Juan de Villegas se salvó de morir pese a la condena impuesta por la Sala del Crimen de Lima. El perdón del virrey fue dado a conocer al rey Carlos II de España, quien la aprobó a través de la Cédula Real fechada el 14 de mayo de 1676. Dicho monarca en 1673 había nombrado a Baltasar de la Cueva como virrey del Perú. 

Aunque sus nombres permanecen en el anonimato, el informe también revela que el mismo virrey manifestó a su sucesor que unos ‘indios’ habían robado el Tesoro de las Cajas Reales de Lima, caso que según afirmó había sido descubierto por José Díaz y el hijo de este, descubrimiento por el cual fue gratificado.

A continuación, la historia con todos los detalles informados por el virrey Baltasar de la Cueva: 

“Don Juan de Villegas, que sirvió de Oficial en la Caja Real de Lima, y cometió el delito de falsear mi rúbrica y la refrendata de mi Secretario, en decretos supuestos de pagas de Hacienda Real, fue preso y condenado por el Real Acuerdo (donde remití la causa por voto consultivo) a azotes y galeras, y llevándole para que sirviese en las de España, tuvo disposición para hacer fuga en Tierra Firme, y habiendo vuelto a esta ciudad, incurriendo en la pena de muerte, que se le impuso en el destierro perpetuo, y quebrantamiento de la sentencia referida, estuvo muchos días oculto buscándome, disfrazado en traje de clérigo, en la estación ordinaria de todas las noches, en la Capilla de Nuestra Señora de la Soledad, y los sábados en la del Rosario, para matarme, y que milagrosamente me había librado, ya por no pegar la pistola, que intentaba dispararme, y ya por los religiosos que se le ponían delante, y habiéndolo preso, fue condenado a muerte de horca por la Sala del Crimen, no obstante haberme interpuesto para que fuese perdonado, de cuya ejecución y lo demás, habiendo dado cuenta a Su Majestad se sirvió aprobarlo y darme gracias por lo obrado en esta razón, en Cédula de 14 de mayo de 1676.

En otra de 20 de mayo del mismo año se hallará lo mismo por el castigo que hice (con parecer de asesor que lo fue el señor don Gaspar de Cuba) de los delincuentes en la sublevación y robo del Tesoro de las Cajas Reales de Lima, que intentaron unos indios de la misma ciudad, aprobando la remuneración que di a José Díaz, que lo descubrió, y a un hijo suyo”.

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