sábado, julio 31, 2021
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Riva Agüero, 200 años del mapa que envió a San Martín para empezar a liberar el Perú

En 1819 este precursor de la independencia apoyó con la logística libertadora sudamericana que culminaría con la libertad de Argentina, Chile y Perú

Revelamos testimonio del contralmirante Carrasco Toro, quien recibió copia del mapa topográfico de Pisco a Huaura

José de la Riva Agüero, precursor de la independencia nacional y de Sudamérica. En 1821 fue el primer presidente de Lima y en 1823 primer presidente del Perú.

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PERÚ BICENTENARIO

Este testimonio que por primera vez aquí se presenta es fundamental para disipar cualquier duda sobre el papel que tuvieron los peruanos en su independencia nacional. Se encuentra en un documento fechado el 3 de junio de 1858 y pertenece al contralmirante Eduardo Carrasco Toro, quien nació en Lima en 1779 y murió el 16 de noviembre de 1865.

En este documento Carrasco Toro dejó por escrito que recibió del patriota José de la Riva Agüero, el mismo mapa topográfico Pisco-Huaura que en 1819 este precursor de la independencia peruana le había hecho llegar a Chile al general argentino José de San Martín, quien el 20 de setiembre del año siguiente, procedente de Valparaíso, desembarcó en Paracas comandando la Expedición Libertadora que, el 28 de julio de 1821, culminó con la proclamación de la independencia del Perú desde Lima.

En 1819 Riva Agüero contaba con 36 de años de edad (nació en Lima el 3 de mayo de 1783 y murió el 21 de mayo de 1858), mientras Carrasco Toro tenía 20 años (a los 15 ya había ingresado a la Academia Real Náutica, prestigiosa institución en la que fue nombrado profesor al cumplir los 27 años de edad). En la década de 1840 este marino, casi desconocido en la historia nacional, estuvo a su cargo de la publicación anual de la “Guía de forasteros de la República Peruana”, en la cual se informaba estadística a partir de la data disponible de geografía física y política.

Primer presidente de Lima

Por su comprobada acción patriótica, el 4 de agosto de 1821 Riva Agüero fue nombrado por San Martín en el estratégico cargo de presidente de departamento de Lima, cargo que ocupó hasta el 24 de febrero de 1823. En este mismo año se convirtió en el primer presidente del Perú.

Ya con la presencia de Simón Bolívar para concluir la liberación del Perú ante las tropas realistas, ello a invitación del Primer Congreso Constituyente, Riva Agüero fue deportado a Guayaquil, desde donde partió a Europa, regresando al Perú en 1833.

En palabras de Carrasco Toro “el general San Martín aprobó el Plan de Campaña que le remitió el señor Riva Agüero, y al exponente le cupo la honrosa satisfacción de haberme formado y remitido por disposición de dicho señor, el mapa topográfico del territorio comprendido en la costa entre Pisco y Huaura, con el minucioso detalle de haciendas, esclavos, ganados, caballos, y toda clase de provisiones y recursos necesarios, cuyo mapa ilustró la extensión que tuvo tan felices resultados desde su desembarco en Pisco”.

Informe Carrasco Toro

Carrasco Toro realizó esta precisión en un informe que presentó a sus superiores solicitado para constatar la trayectoria militar de Riva Agüero, quien buscaba que el Estado peruano le cancelara en efectivo o con bienes públicos la deuda que por remuneraciones le tenía el Estado por los años de servicio a la patria.

El mismo informe se le había solicitado al general Manuel de Aparicio, quien también en 1858 con su testimonio dio fe respecto a la hoja de servicio de dicho precursor que, en 1823, había sido el primer presidente de la República del Perú, y, de 1838 a 1839, presidente del Estado Nor Peruano.

En una carta fechada el 1 de enero de 1819, en Chile, San Martín dispuso que a través de Alvarez Jonte se le comunicara “las noticias seguras” que se obtuvieran de Lima, comunicación en la que precisó que a esta tarea de espionaje habían sido asignados José Fernández Paredes y José García.

“Tomarán conocimiento detallado de los recursos pecuniarios del gobierno de Lima, del estado de su tropa, número, calidad, disciplina, etc., y de la situación número y esperanzas de sus fuerzas marítimas”, manifestó San Martín en su carta refiriéndose a sus emisarios.

En 1858, es decir 38 años después del desembarco de San Martín en Paracas, Carrasco ratificó lo que ya en 1820 se sabía: al libertador San Martín se le había entregado dicho mapa a través de su secretario, el argentino Antonio Alvarez de Jonte, quien se convirtió en intermediario con los independentistas sudamericanos, entre ellos Riva Agüero. El 12 de enero de 1819 Jonte había sido nombrado en Argentina Auditor de Guerra del ejército libertador.

Apoyo a los emisarios

García fue descubierto y apresado por las fuerzas militares del virreinato en Lima, y sus declaraciones tras el interrogatorio al que fue sometido constan en archivos publicados por el historiador José de la Puente Candamo. García confesó que en Lima había sido ayudado por Riva Agüero, y que este le había proporcionado a él y a Fernández Paredes, casa, caballo y ropa, así como ayuda para distribuir la propaganda contra el régimen imperial español.

En 1820 Alvarez Jonte murió en Pisco, a un mes de haber desembarcado junto a San Martín y Lord Cochrane en Paracas. Sus biógrafos aseguran que murió de fiebres.

Expatriado por Bolívar

En 1858, Riva Agüero dejó constancia en su testamento detallando que “declaro para que conste que perseguido cruelmente por los enemigos del orden por tantos años, he estado obligado a vivir fuera del Perú desde el año de 1823, esto es desde que el 25 de noviembre de ese año me expulsaron porque en cumplimiento de mi deber resistí a que el Perú perdiera su independencia y pasase a ser dominado por Bolívar, por tanto permanecí como diez años expatriado como es notorio, rayado de mi empleo de gran mariscal, secuestrado por algún tiempo mis bienes patrimoniales, y desde entonces abandonados por muchos años a discreción de los enemigos del Perú y míos, por consiguiente, privado de sus productos y del sueldo de mi empleo, tuve cuando regresé a mi patria que hipotecar mis fincas para pagar mis deudas contraídas para mi subsistencia y la de mi esposa e hijos”.  

Por su parte, Carrasco Toro en su informe militar fue más preciso al detallar que “al dar cumplimiento al supremo decreto de vuestra excelencia emitiendo el informe correspondiente sobre los servicios que prestó a la nación el ilustre gran mariscal don José de la Riva Agüero, consignados en la hoja de servicios que se acompaña al expediente, me cabe la mayor satisfacción de rendir el debido homenaje a la verdad, a la virtud y al más acendrado patriotismo.

Este noble sentimiento me ligó con la más estrecha amistad al señor Riva Agüero desde el año de 1810 que regresó de la Península condecorado con la Gran Cruz de Carlos Tercero a servir a los empleos de Contador de Primera Clase del Tribunal Mayor de Cuentas, y Juez del Ramo de Suertes que le confirió el Consejo de Regencia y las Primeras Cortes instaladas en la Intendencia de León”.

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