martes, septiembre 21, 2021
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Guardar luto se prohibió a parientes lejanos y extraños por ser un gasto irracional

La ley estipuló que la aflicción debía ser moderada y racional ante el deceso de una persona

Las más altas autoridades de las regiones fueron encargadas de la ejecución de este decreto que rompió con las costumbres de una época

La manifestación de guardar luto es una potestad de las personas, pero los patriotas creyeron conveniente racionalizarlo por el grado de cercanía con la persona que había dejado de existir.

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PERÚ BICENTENARIO

Esta es otra demostración de cómo las normas legales fueron acabando con las costumbres y tradiciones de los peruanos. Se trata de un decreto de hace unos 200 años a través del cual se prohibió que las personas que no tuvieran relación directa de sangre o afinidad llevaran solo el ‘necesario’ luto tras la muerte de alguna persona.

El decreto fue dado en Lima el 31 de diciembre de 1821, en el Palacio Protectoral por el Libertador José de San Martín, apenas cinco meses después que proclamara la independencia del país desde la antigua capital del virreinato del Perú. Viendo al detalle esta norma que aquí por primera vez publicamos, se puede observar que las autoridades de cada región estaban obligadas a hacer que esta se cumpla.

El argumento esgrimido para esta radical medida fue que el luto generaba un gasto innecesario a los miembros de la familia que no fueran padre o madre, abuelo o abuela, hijo o hija, suegro o suegra, yerno o nuera, marido o mujer, hermano o hermana del difunto o difunta. El luto debía llevarse solo por seis o cuatro semanas, según los casos.

Los demás parientes, por ejemplo primos o nietos,  solo tenían permitido vestir luto el día del  entierro o en los funerales de su familiar. 

En las casas, donde generalmente se recibían los pésames, se prohibieron las cortinas negras y todo aparato lúgubre.

Ninguna persona que no fuera familia debía llevar o guardar luto por alguna persona.

Quien no obedeciera lo estipulado por este decreto sería multado con 50 pesos, dinero que iría a parar a los fondos para financiar las casas de huérfanos que había en esta época de la guerra por la independencia del Perú y América.

A continuación el decreto completo para conocimiento del lector:

“El excesivo gasto que causa a las familias la antigua preocupación de llevar luto más del tiempo preciso para pagar a la naturaleza la deuda de una aflicción moderada y racional, haciendo extensivo este abuso a personas que ordinariamente se someten a él por costumbre y repugnancia: exige que el Gobierno repare un mal que antes de ahora se ha deseado inútilmente evitar en el antiguo régimen: por tanto he acordado y decreto:

Queda enteramente prohibido el luto fuera de los grados más próximos de consanguinidad o afinidad, que son por padre o madre, abuelo o abuela, hijo o hija, suegro o suegra, yerno o nuera, marido o mujer, hermano o hermana, sin que pueda usar de él persona alguna de cualquiera clase o condición sino en estos precisos y señalados casos.

El luto por ascendiente o descendiente, por mujer o marido, no podrá traerse sino por seis semanas, y el que se vista por los demás de que habla el artículo anterior solo por cuatro.

Por todos los demás parientes fuera de los expresados solo será permitido vestir luto el día de su entierro o funerales.

Se prohíbe en las casas en que se reciben los pésames por los dolientes el uso de cortinas negras y de todo aparato lúgubre, no menos contrario a la economía, que cruel a la vista de las almas sensibles e inútil para los que no lo son.

Los infractores de cualquiera de los artículos precedentes sufrirán sin excepción la multa de 50 pesos por persona aplicados a los fondos de la casa de expósitos. Los presidentes de los departamentos, gobernadores de partido, y tenientes gobernadores, quedan encargados de la ejecución de este decreto.

Imprímase y circúlese.

Dado en el Palacio Protectoral de Lima a 31 de diciembre de 1821.

Firmado José de San Martín”.

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