miércoles, agosto 4, 2021
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José Coz, el saboteador condenado a pasar por las armas. Traición en Huancayo

Foto referencial. Foto: Freepik.

Investigación ÍTALO SIFUENTES ALEMÁN

PERÚ BICENTENARIO

José Coz fue un pro monárquico condenado al fusilamiento. Ello porque junto a sus cómplices se dispuso a apoyar al militar español Mariano Ricafort, el hombre de confianza del virrey José de la Serna, en la recuperación de Huancayo, Jauja, Tarma y otros territorios cercanos ya conquistados por los patriotas bajo el liderazgo del general Juan Antonio Álvarez Arenales por encargo del libertador José de San Martín. Esta provincia había sido la primera en declarar y jurar su independencia el 28 de noviembre de 1820 gracias a la actuación de los propios tarmeños y del gobernador Francisco de Paula, y eso el imperio español no iba a permitir que se quedara así.

Un oficio dirigido a Juan Antonio Álvarez de Arenales y fechado en Huancayo el 14 de diciembre de 1820 y suscrito por Marcelo Granados, el general patriota que el 20 de noviembre de ese año había realizado el primer grito libertario en esta ciudad, explica los detalles de pasar a Coz por las armas “para escarmentar con él a todos sus cómplices, de la combinación que aquí tenían fraguada en reunión de los godos de formar una contrarrevolución o llamar por medio del reo a Ricafort”.

No obstante, en otro oficio que aquí también difundimos por primera vez se narra la suerte que finalmente sufrió el traidor Coz, quien según este documento fue entregado a Mariano Baldeón hasta que San Martín decidiera su suerte. En el documento se detalla que finalmente fue mejor mantenerlo preso en la propia localidad en que ocurrieron los hechos para así buscar disuadir a otros contra revolucionarios.

En el oficio se lee  que: “Con el armamento que tiene V.S. en ese pueblo y los que conduce don José Mancilla ya puede hacerse respetar y custodiar en prisión los que delinquen contra la patria sin necesidad de remitirlos pues manteniéndolos presos en su mismo territorio se hace temer usted, desimpresionando a los que quieran atribuirá cobardía poca entereza para sostenerse con fibra, con esto se consigue que el pueblo se impresione de la rectitud con que obra y cómo castiga a los delincuentes”.

La copia de estos oficios se encuentra en la Biblioteca Nacional del Perú (BNP), así como también en la biblioteca de la Universidad de Indiana, Estados Unidos.

En el primer oficio se detalla: 

“Señor General de División de Vanguardia del Ejército Libertador del Perú, don Juan Antonio Álvarez de Arenales. La providencia, que decide por todas partes, proteje nuestra justa causa, y descubre los ceños de los traidores que aún quieren ahogar nuestra independencia, ha patentizado ayer tarde en la aprehensión del individuo don José Coz, este, osada y atrevidamente, con espada en mano, se me presentó en solicitud de pasaporte para Huancavelica, sin tratar, ni descubrir el objeto de su viaje, y si, instando en que se lo franquease sin rodeos.

A este atrevimiento mandé conducirlo preso con su par de grillos al cuartel. Aunque por las amplias facultades que V.S. me tiene dadas para fusilarlo, no me es posible verificar por la escasísima fuerza de armas en que me hallo. Hoy camina para Tarma, con dirección a donde V.S. se hallase, para que arreglado a la sumaria con que va, lo pase por las armas, para escarmentar con él a todos sus cómplices, de la combinación que aquí tenían fraguada en reunión de los godos de formar una contrarrevolución o llamar por medio del reo a Ricafort, etc., etc.

Quedo aprehendiéndolos de uno en uno a sus compañeros para igual remisión a V.S. según declaraciones, y si llega el armamento que a V.S. pido, y sus confesiones diesen lugar, los fusilaré aquí mismo. Dios guarde a V.S. muchos años. Huancayo, 14 de diciembre de 1820. Marcelo Granados”.

En el segundo oficio se lee totalmente que:

“Ha entregado en este Gobierno e Intendencia don Mariano Baldeón al reo don José Coz que remite V.S. con su oficio de 14 del presente re encargando se remita al señor general don Juan Antonio Álvarez de Arenales con el pliego que incluye. No es posible verificar la remisión del reo hasta ponerlo en el Ejército porque hace 5 días que salió del Cerro y lo hago ya lo menos en Chancay por lo que he resuelto se mantenga preso en este cuartel hasta dar cuenta al Excelentísimo señor capitán general don José de San Martín, quien estará muy breve en Lima y dirigiéndome para ese punto con una división como de mil hombres informaré de palabra los motivos de no haber hecho continuar la marcha del reo.

Con el armamento que tiene V.S. en ese pueblo y los que conduce don José Mancilla ya puede hacerse respetar y custodiar en prisión los que delinquen contra la patria sin necesidad de remitirlos pues manteniéndolos presos en su mismo territorio se hace temer usted, desimpresionando a los que quieran atribuirá cobardía poca entereza para sostenerse con fibra, con esto se consigue que el pueblo se impresione de la rectitud con que obra y cómo castiga a los delincuentes. Dios guarde a V.S. muchos años. Tarma, 15 de diciembre de 1820”.

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