viernes, noviembre 26, 2021
InicioDestacados¿Nos representan los parlamentarios? Reforma debe corregir invisibilidad de los partidos antes...

¿Nos representan los parlamentarios? Reforma debe corregir invisibilidad de los partidos antes que la realidad nos haga tocar fondo

Los partidos son los únicos capaces y responsables de proponer a los poco representativos congresistas que actualmente tenemos. Foto: Freepik. 

 

Fernando Rodríguez Patrón/ Especialista en temas electorales     27/01/2019

La democracia representativa, conocida como democracia indirecta, permite a los ciudadanos a través de elecciones libres y periódicas ejercer el poder político eligiendo mediante el sufragio, a quienes gobernarán. Es el tipo de democracia a través del cual el poder político procede del pueblo pero no es ejercido directamente por él sino por sus representantes.

Al respecto, la mención a “representantes” no es antojadiza, pues nuestra Constitución establece que los congresistas efectivamente representan a la Nación (art. 93°), sin embargo, ello pareciera ser solo una declaración de carácter aspiracional o una idea bastante lejana de la realidad si la contrastamos por ejemplo con los resultados del reciente referéndum, que terminó siendo una clara manifestación de la desaprobación ciudadana respecto de sus representantes y donde la rotunda negación a la reelección congresal no hizo más que expresar esta crisis de representación así como ratificar aquello que las encuestas vienen revelando desde hace bastante tiempo.

En este sentido, la desaprobación se pone de manifiesto en resultados de encuestas bastante elocuentes, así por ejemplo, el 82% de los peruanos consideran que los políticos son corruptos (Apoyo, Octubre 2018) o que sólo el 4% se siente representado por sus parlamentarios (Pulso Digital, 2017). Aunque las encuestas no lo dicen, no me extrañaría que la ciudadanía opine que los congresistas solo se representan a sí mismos.

La falta de confianza y ausencia de representación no surge espontáneamente. Tienen su origen en raíces más profundas que nos conducen hacía la crisis de nuestros partidos políticos, quienes debiendo comportarse como expresión colectiva de la ciudadanía, circulan en sentido contrario y prácticamente han desaparecido de la escena pública pese a ser los únicos capaces, y por tanto responsables, de proponer a los poco representativos congresistas que actualmente tenemos.

No obstante, afirmar que la crisis de los partidos políticos es la causa exclusiva de la falta de representación que percibe la ciudadanía, resulta siendo cuando menos inexacto si no admitimos que esta es no es otra cosa que la lógica consecuencia de la invisibilidad partidista en períodos no electorales, situación que se agrava si constatamos su nula presencia a nivel nacional, su evidente carencia ideológica, del predominio caudillista, del silencio que guardan frente a los temas de coyuntura y principalmente, por el mito de la democracia interna que como bien sabemos es en la práctica un mero formalismo electoral, y la precaria supervisión del financiamiento de las campañas electorales que permite el ingreso de dinero negro en la política y con él el de nuestros poco representativos representantes.

Dicho esto no nos queda más que admitir que nuestra realidad partidaria está cerca de tocar fondo, por ende, urge que los partidos de cara a las elecciones del bicentenario empiecen por revisar sus viejas y anquilosadas estructuras internas y en especial, se esfuercen en establecer mecanismos que generen la construcción de puentes que los vinculen con la ciudadanía.

Esperemos que la comisión de alto nivel constituida para la establecer los lineamientos sobre la reforma política empiece a dar los primeros pasos en la senda correcta. Será eso o morir en el intento.

 

RELATED ARTICLES

Dejar comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here

- Advertisment -

Most Popular