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Lima y su temor a Maquiavelo, dos siglos de la gran censura y quema de libros peligrosos para el confort virreinal

Entre los censurados por la Santa Inquisición en el siglo XVIII no solo estaban temidos escritores como el italiano Nicolás Maquiavelo sino también los franceses Montesquieu y Raynal, así como obras de periodistas europeos. La persecución en Lima recrudeció en agosto de 1786 a través de un oficio del virrey Teodoro de Croix. Si las imprentas de la capital peruana imprimían estos libros, los dueños eran multados y sus máquinas confiscadas

Investigación ÍTALO SIFUENTES ALEMÁN

PERÚ BICENTENARIO 26 / 02 / 2020

Desde que por primera vez apareció en 1551 y hasta 1790, el Índice de libros prohibidos de la Inquisición Española pasó por diez ediciones en las que cada vez se aumentaban más títulos considerados dañinos a la religión católica, a la moral y, sobre todo, a los intereses de esta monarquía en Europa, Asia y América, por lo que su aplicación en el Perú tuvo también un impacto que, registrados en dos documentos que aquí por primera vez difundimos, permiten conocer a los autores y libros más temidos de la época desde la capital del virreinato más rico, poderoso y, tal vez, más nervioso de este lado del continente.

Es así que en Lima la propia Inquisición y Teodoro de Croix, virrey de origen francés que gobernó el Perú entre 1784 y 1790, emitieron cada cual un documento en 1786, es decir unos cinco años después de la gran rebelión del cusqueño Túpac Amaru II, la misma que remeció la hegemonía española en este continente, tiempo en el que los americanistas no dudaron en seguir profundizando su rechazo al sistema virreinal, a sus funcionarios y a las personas leales a la monarquía.

Con este índice de libros prohibidos en la mano, la Inquisición en Lima buscó en las librerías, casas y en los sectores revolucionarios de la capital peruana las publicaciones censuradas para requisarlas y quemarlas, cacería que consta en algunos casos que se siguieron en esos años en el Santo Tribunal, el cual finalmente desapareció en 1820 con el inicio de la guerra de la Independencia en el Perú.

De este modo, en el Perú virreinal a la hoguera no solo fueron llevados los acusados de herejes y protestantes, sino también las publicaciones cuyas páginas fueron condenadas a arder por promover la libertad del yugo colonial. En esa época oscura del absolutismo, leer a los escritores y sus obras liberales era una amenaza al confort de los privilegiados por el sistema monárquico.

Y la nómina es…

Para conocer los libros y autores censurados, hay que leer el oficio que firmaron desde la Inquisición en Lima el doctor Francisco de Matienzo y el licenciado Francisco Abarca, el 17 de agosto de 1786, documento que dirigieron al virrey De Croix en los siguientes términos:

“Excelentísimo señor: Hemos recibido el billete de vuestra excelencia del 11 del corriente, con copia del bando que se sirvió expedir para el recojo de las obras de Maquiavelo, Raynal, el Belisario de Marmontel, Montesquieu, Enciclopedia, Monseuir Le Gros y Linguet, a fin de que por nuestra parte, cooperásemos al mismo efecto, por lo perjudiciales que eran a la Religión y al Estado”.

Y luego ambos personajes, miembros de la Inquisición con sede en Lima, en dicho oficio detallaron su trabajo a De Croix afirmando que: “La escrupulosidad con que se hace el reconocimiento de los libros que entran en esta ciudad, y el arbitrio que se le ofrece de que se reconozcan las librerías que hubiese en ella, con asistencia del ministro que vuestra excelencia destinase, si fuese de su superior agrado. Y que, si acaso, se hallasen algunas obras de dichos autores, habrán venido entre los equipajes, y no en los cajones de libros, cuyas listas se registran con mucha atención. Es cuanto podemos exponer a vuestra excelencia, a cuya disposición quedamos para servirle con la más constante voluntad. Inquisición de los Reyes, agosto 17 de 1786. Doctor Francisco de Matienzo, Licenciado Francisco Abarca”.

Efectivamente, el virrey De Croix había publicado el 11 de agosto de ese año un corto pero fulminante bando precisando que : “Siendo muy reparable el abuso con que generalmente, en esta capital, se procede a las impresiones de cualesquiera clase de obras sin permiso de este superior gobierno, se les hará saber por la escribanía mayor de él a todos los dichos impresores que ni impriman obra ni papel alguno sin el expresado requisito, bajo la multa de 500 pesos por la primera vez que contravinieren, duplicados por la segunda y la misma por la tercera con privación absoluta de continuar usando del arte y perdimiento de todos sus materiales, e instrumentos, y que se le aplicarán las demás penas que, según las circunstancias del caso, se consideren correspondientes. El Caballero de Croix”.

Algunos de los títulos

Procedentes del Archivo General de Indias, los documentos del siglo XVIII que aquí citamos figuran en copia en la Biblioteca Nacional del Perú, y sobre los autores y libros censurados mencionados abunda información en las bibliotecas digitales, en las que circula libremente al igual que en diversas librerías.

Del italiano Nicolás Maquiavelo, se sabe que fue un filósofo del Renacimiento que en 1513 escribió ese tratado de doctrina política titulado “El Príncipe”, el cual en Roma se publicó en 1531, es decir a los cuatro años de su muerte. Esta obra fue una de las más temida de su época.

Cuando en los documentos del siglo XVIII aquí presentados mencionan a Raynal, se refieren al jesuita francés Guillaume Thomas François Raynal, pensador, escritor y periodista francés que fue director de “El Mercurio de Francia”, que estuvo vinculado al movimiento protestante, y que es autor de “Historia de las dos Indias”, obra publicada en 1770 y en cuyas páginas se promovía el anticolonialismo.

Cuando se menciona al escritor francés Jean Marmontel entre los censurados, es por el contenido crítico de su novela “Belisario”, a la cual se sumó otra obra suya publicada en 1777 y de abierto cuestionamiento a la explotación y esclavitud de los colonos españoles en esta parte de América. Esa obra se llama “Los Incas o la Destrucción del Imperio del Perú”.

Del jurista y filósofo francés Montesquieu, también mencionado en la lista de los censurados, es difundida desde mediados del siglo XVIII su obra “El espíritu de las Leyes”, y que desde entonces ya era considerado un abanderado de la separación de poderes y, naturalmente, del liberalismo.

Cuando estos celadores españoles de lo que debían leer los peruanos en esa época, en sus oficios de censura también se refirieron a “Monseuir Le Gros y Linguet”, abogado y periodista francés Simon Henri Linguet, autor de “Annales civiles”, una obra polémica como las demás antes citadas cuya censura no impidió el proceso de la liberación del Perú que ya había empezado en 1780 con la gran rebelión de Túpac Amaru II, y que se concretizó con la proclamación de la independencia 41 años después, el 28 de julio de 1821, y que se selló en 1824 tras las batallas de Junín y Ayacucho.

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