martes, septiembre 21, 2021
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Félix Avilés: un sicario para matar a Bolívar antes de las batallas de Junín y Ayacucho

Reveladores documentos oficiales confirman que el sujeto, del cual “se dice que es chileno”, fue capturado y enviado a juicio por traición e infidencia “en lo relativo al asesinato” conforme a las leyes. La libertad del Perú y de América estaba en juego


Bolívar fue plenamente consciente de la muerte de la que se había salvado. El Perú lo protegió y evitó su asesinato.

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PERÚ BICENTENARIO

Puede sorprender, pero este es un hecho real basado en documentos de unos 200 años de antigüedad. Está referido a la detención y juzgamiento de Félix Avilés, del que “se dice que es chileno”, por tener el encargo de asesinar al libertador Simón Bolívar, quien junto a cientos de patriotas peruanos el 6 de agosto y el 9 de diciembre de 1824 se aprestaba a librar las batallas de Junín y  Ayacucho, respectivamente.

En ambas batallas estaba en juego si el Perú retornaba al mando de los pro monárquicos o si al vencer en ellas nuestra naciente república y América del Sur sellaban su independencia tras vivir unos 300 años bajo el imperialismo español. A la postre se venció a los realistas y la historia se escribió en dichas regiones peruanas en las que se obtuvo la libertad total del continente.

Liderazgo de militares peruanos

1824 fue un año clave para terminar con la expulsión de los españoles que ansiaban el retorno del virreinato. El ejército español al servicio del virrey José de la Serna utilizaron todos los recursos para impedir la inminente derrota que sufrirían en ambas batallas conducidas también bajo el liderazgo de los militares peruanos, general José de la Mar y el comandante Agustín Gamarra, a quienes Bolívar reconoció su valor en la victoria.

El intento de asesinato de Bolívar es un capítulo desconocido por la mayoría de personas interesadas en saber cómo fue el proceso y la guerra de la independencia en territorio peruano.

Dos documentos que se encuentran en el archivo de los decretos que en dicho año se emitieron durante la administración de Simón Bolívar, quien como se observará fue plenamente consciente de la muerte de la que se había salvado, permiten constatar la ocurrencia del hecho y darlo a conocer para que juzgue el lector.

Los cuarteles generales

El primer documento es de junio de 1824, y fue dirigido por los mandos militares de los cuarteles generales patriotas de Caraz y Humachuco, en la sierra y costa norte del Perú, y también a los prefectos cuya autoridad abarcaba dichas jurisdicciones.

Se trata de un oficio titulado “Circular a los prefectos de Trujillo, Costa y Huánuco” en el que se describen las características físicas del anti patriota así como la información sobre el cual “se dice que es chileno y se desapareció de Huaraz a principios o mediados de mayo anterior con motivo de haberse aprehendido a otro por considerársele encargado de igual empresa”. En este oficio que por primera vez aquí transcribimos también se lee la orden de ubicarlo y ponerlo en prisión.

“Señor Prefecto: Se cree con algún fundamento que ha sido mandado de Lima, al Cuartel General, con el objeto de asesinar a su Excelencia el Libertador, un hombre alto de cuerpo, moreno, barba cerrada, medio bocón algo ñato y picado de viruelas, que suele andar de capeta y barbiquejo, se dice que es chileno y se desapareció de Huaraz a principios o mediados de mayo anterior con motivo de haberse aprehendido a otro por considerársele encargado de igual empresa.

Es necesario que Vuestra Señoría circule esta filiación en todo el Departamento de su mando, para que las autoridades a quienes se remita pongan en prisión al indicado si lo hubieren a las manos, o expidan las órdenes convenientes para indagar su paradero”.

El segundo documento está fechado el 31 de julio de 1824. Es otro oficio, esta vez remitido al mando militar del cuartel general en Cerro de Pasco de los patriotas, y también enviado al prefecto de Trujillo. En esta misiva se informa que el sujeto había sido capturado y la orden fue que sea juzgado “conforme  a las leyes” vigentes, es decir aplicar el fusilamiento por “traición e infidencia” a dicho preso “en lo relativo al asesinato”.

Aquí también presentamos este documento por vez primera:

“Al Señor Prefecto de Trujillo: Señor Prefecto: Enterado su Excelencia el Libertador de la nota del Intendente de Piura, sobre haberse remitido a disposición de Vuestra Señoría a don Félix Avilés por haber convenido en él las señales marcadas en la requisitoria que se libró contra un individuo mandado por los enemigos a asesinar a su Excelencia el Libertador, ha dispuesto sea juzgado el referido conforme a la leyes.

Y estando encargada la Corte de Justicia del conocimiento de las causas de traición e infidencia hará Vuestra Señoría que dicho preso sea puesto a disposición de este Tribunal para que en su consecuencia tenga lugar el respectivo juzgamiento, esto es en lo relativo al asesinato. Le comunico a Vuestra Señoría de orden de Excelencia para los fines consiguientes”.

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