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El estrés por el Perú, patriotas lo vencieron con azufre y amoníaco

Investigación ÍTALO SIFUENTES ALEMÁN 

PERÚ BICENTENARIO 17/01/2020

Si en el siglo XIX a un patriota del ejército anticolonial le recetaban azufre y/o sal amoníaco era porque estas se trataban de las pocas soluciones medicinales para intentar revertir temidas enfermedades como el estrés y la ansiedad que ocasiona la guerra. 

Ahora, en pleno siglo XXI y ya sea en época de guerra o de paz, quienes ingieren alguno de estos productos en sus diversas presentaciones, deben hacerlo previa prescripción de un cultor de la medicina homeopática, aquella que por ser alternativa o complementaria se sigue considerando una gran solución para varios males.

Durante la guerra por la Independencia del Perú y los países de América del Sur, era imprescindible que todo hospital de campaña militar esté surtido de azufre y sal amoníaco, incluso para tratar enfermedades y malestares prexistentes y, desde luego, las que devienen de los enfrentamientos en batalla o combate.

Este tipo de medicina fue solicitada e incluida en el hospital de campaña de los patriotas el 29 de agosto de 1818 por el doctor Diego Paroissien, cirujano mayor del Ejército de los Andes, del cual el libertador José de San Martín fue general en jefe del 1 de agosto de 1816 al 20 de setiembre de 1822 en que se retiró del Perú (proclamó la independencia peruana el 28 de julio de 1821). 

Diversos usos

Aparte de utilizar el azufre para las supuraciones, el reuma y males hepáticos, los patriotas lo usaban para combatir la ansiedad, la depresión y el estrés, trastornos que era natural estos sufrieran teniendo la vida en juego de manera permanente, extenuantes viajes en barco, a caballo y a pie, días de hambre y sed, enfermedades, alejamientos de la familia y amistades. El cansancio era físico y mental.

Precisamente, para el cansancio físico era suministrada la sal amoníaco, que disuelta en agua se tomaba para estimular el desarrollo de la fuerza y el rendimiento físico. Esto después que, por lo general, el paciente quedaba con las fuerzas disminuidas por el continuo uso de purgantes. Ello se encuentra explicado en el libro “Tratado de Materia Médica”, escrito por el doctor William Cullen y publicado en español en 1794.

Actualmente, aunque vetada por sus posibles efectos contraproducentes, la sal amoníaco suele ser utilizada por los pesistas, esos deportistas que levantan decenas de kilos de un solo envión, exhibiendo enorme fuerza en apenas unos segundos.

El azufre y la sal amoníaco se venden en diversas presentaciones, formas de envases y en marcas nacionales e internacionales.

Si durante la Independencia no se ingería en su justa medida, se sabía que podía resultar tóxico. Hoy su medicación está más bajo control.

Los patriotas dejaron en claro que estaban dispuestos a luchar y a morir por la patria, por la libertad, por la independencia pero también a no dejarse vencer por las enfermedades ni menos por la falta de medicina, por ello llevaban a la guerra toda clase de medicamentos que el conocimiento farmacológico era capaz e brindar en esos primeros años del siglo XIX. 

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