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En 1621 al imperio inca ya lo reconocían oficialmente como igual de organizado que el imperio romano

El virrey Francisco de Borja y Aragón en sus memorias de gobierno dejó detalles de la administración de lo que había sido el funcionamiento del Tahuantinsuyo

Investigación ÍTALO SIFUENTES ALEMÁN

PERÚ BICENTENARIO 29/01/2020

Pese a la distancia del tiempo y localización geográfica, ¿es posible hacer una comparación en cuanto a la organización y grandeza del Imperio Romano con la del Imperio del Tahuantinsuyo?

Sí, y la hizo en 1621 nada menos que el ilustrado virrey Francisco de Borja y Aragón al termino de los siete años que duró su mandato en los territorios del Perú, lo cual consta en las páginas de la memoria de gobierno que dejó a su sucesor, el virrey Diego de Fernández de Córdoba (1622-1629).

En este documento de principios del siglo XVII, el también llamado Príncipe de Esquilache, o sea el virrey Francisco de Borja y Aragón, máxima autoridad en el Perú de 1614 a 1621, destacó que:

“…los Incas, aunque no tuvieron noticia del gobierno de los Romanos, le imitaron, fundando colonias en las provincias que conquistaban, de suerte que en cada una dejaba parte de los soldados de su ejército, avecindados entre los naturales, y sacando gente de la nuevamente conquistada, hacia otro tanto en la que adelante conquistaba o sujetaba, de manera que con esta mezcla que servía de presidio, aseguraban las inquietudes y rebeliones que podía haber…”.

La educación y su ascendencia

En 1621 ya habían pasado 145 años desde la caída del Imperio Romano, y aquí casi 400 años después presentamos los fundamentos y el detalle de esta comparación realizada por dicho virrey, descendiente del rey Fernando II de Aragón y nieto de Francisco de Borja, padre general de la orden Compañía de Jesús, así como descendiente del Papa Alejandro VI (Rodrigo de Borja).  Es decir, el virrey fue una persona capaz de hacer esa comparación sin apasionamientos.

El virrey Francisco de Borja y Aragón, quien murió en Madrid en 1658, fue también un reconocido militar, escritor y poeta que al que los historiadores le reconocen haber sido el creador del Colegio del Príncipe, en Lima, y en el Cusco del colegio San Francisco de Borja, ambos dedicados a la educación de los jóvenes descendientes de la familia imperial inca. Como se observa, la educación fue un asunto primordial para esta autoridad designada por la corona española.

Importante extensión

El Imperio Romano tuvo una vigencia de poco más de 500 años, y el Imperio del Tahuantinsuyo, el mayor imperio de América, su vigencia fue de poco más de 70 años. Mientras el primero alternó y se nutrió de diversas administraciones y culturas europeas, africanas y asiáticas, el imperio peruano nació y se desarrolló por sí mismo, tomando las experiencias de las civilizaciones preincaicas.

Respecto a la extensión del imperio incaico, dicho virrey dejó constancia en su memoria de gobierno que:

“La jurisdicción de este Gobierno se dilata desde Pasto hasta el puerto de Buenos Aires, y por la costa del Sur hasta Chile. En él hay cuatro Audiencias, que son los Reyes, Charcas, Quito y Chile, y aunque la de Panamá ha pretendido eximirse por ser pretorial, está declarada su subordinación de este Gobierno por muchas Cédulas; y así por bien y por mal hacen lo que se les ordena”.

A continuación la transcripción textual de la memoria de gobierno del virrey Francisco de Borja y Aragón:

“Entre esta gruesa de indios hay una que llaman mitimaes, cuyo nombre en su lugar original es ‘mitmas’. Estos están esparcidos por todo el reino, y reputados por extranjeros entre los demás, y es así que lo son porque los Incas, aunque no tuvieron noticia del gobierno de los Romanos, le imitaron, fundando colonias en las provincias que conquistaban, de suerte que en cada una dejaba parte de los soldados de su ejército, avecindados entre los naturales, y sacando gente de la nuevamente conquistada, hacia otro tanto en la que adelante conquistaba o sujetaba, de manera que con esta mezcla que servía de presidio, aseguraban las inquietudes y rebeliones que podía haber; y hoy día en la provincia de los purúes, que está en el distrito de Quito, donde por los muchos indios que tiene se conserva más vivamente esta distinción. Se conoce en la diferencia con que edifican las chimeneas, o por mejor decir, humeros, porque los mitimaes los cubren con figura pendiente y corva, y los naturales derecha y en punta.

En muchos corregimientos de este reino hay cajas que llaman de Comunidad, consérvanse a título de que en ellas entran los tributos que conforme a la tasa pagan los indios, y en algunas hay gran cantidad de plata, que sirve solamente para que  los corregidores contraten con más caudal y  le hagan la guerra a los indios con sus mismas armas; lo que puedo decir a V. E. es, que le representado al Real Consejo de las Indias este inconveniente; pareciéndome que lo mejor será quitarlas y meter esta plata en las Cajas Reales, y que solamente cobren los corregidores las tasas anuales que son de entrada por salida.

Los indios que llaman cañares, están reservados de mitas y tributos; estos eran soldados de la Guardia del Inca, y hoy se conservan en muchas partes, ocupándose en asistir a las justicias, ejecutando lo que les ordena, así en hacer prisiones, como en otros ministerios de este género”.

En cuanto a la extensión del imperio inca, el virrey Francisco de Borja la detalló de esta manera:

“La jurisdicción de este Gobierno se dilata desde Pasto hasta el puerto de Buenos Aires, y por la costa del Sur hasta Chile. En él hay cuatro Audiencias, que son los Reyes, Charcas, Quito y Chile, y aunque la de Panamá ha pretendido eximirse por ser pretorial, está declarada su subordinación de este Gobierno por muchas Cédulas; y así por bien y por mal hacen lo que se les ordena; y Su Majestad por diversos capítulos de cartas, me manda que prosiga y averigüe algunas cosas en aquella Provincia, y averigüe y remedie particulares excesos.

En todo este distrito tiene el virrey la soberanía igualmente en todas partes, y Cédula particular para presidir en todas estas Audiencias, y así muchos de los señores virreyes nuestros antecesores se intitularon Presidentes de las Audiencias de estas provincias. Lo que puedo decir a V. E. es que en el tiempo de mi Gobierno han tenido conmigo muy buena correspondencia, y yo la he procurado tener con todos, y el medio más en paz que puede haber es, que supuesto que en aquellos distritos no puede haber persona más a propósito para la ejecución de las órdenes y provisiones del Gobierno, que los Presidentes, juzgo por conveniente, como yo lo he hecho, darles mucha mano, y cometiéndoles las comisiones, porque de esto siguen dos utilidades conocidas, la una es su buena y efectiva ejecución, la otra es que se quita cualquier estorbo que la Audiencia puede hacer, porque no se opone a su cabeza, y ella procede animosamente con las espaldas del Gobierno, y con esto se consigue el fin que se pretende”.

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