martes, septiembre 21, 2021
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El poeta centenario, Leoncio Bueno y sus inéditas confesiones de 1989

El poeta Leoncio Bueno nació en La Libertad. Foto: ANDINA/Norman Córdova.

Por ÍTALO SIFUENTES ALEMÁN

PERÚ BICENTENARIO 01/01/2020

Él que a los 70 años de edad aún no se sentía poeta, y yo que a los 23 ya venía de fracasar intentando ser uno. Para mi sorpresa, lo confesó mientras me mostraba un cuidado papel con su poema titulado ‘Chanson par Agnes’. Yo supe admitir lo mío a la vez que sacaba de mi bolsillo el papel bulky en el que llevaba escrito mi poema ‘Almazul’. Intercambiamos los escritos, los leímos y nos los devolvimos al cabo de eternos minutos de espera. La utopía es femenina, me dijo, y por eso a la mujer hay que cantarle en francés, en el idioma de los románticos, ese que nunca pasa de moda. Esta es mi ‘Canción para Inés’, un secreto por ahora, no sé qué pasará con ella, algún día verá la luz… Lo escuché y me animé a responderle: esta es mi ‘Almazul’, igual tal vez algún día vea la luz, un lugar donde pueda existir así como siempre es ella, un tributo a lo etéreo listo para asirse al cielo.

Fue en 1989 de esta charla entre el gran poeta Leoncio Bueno y yo respecto a estos nuestros dos poemas inéditos. El suyo tenía un nombre en francés y el mío me lo había inventado para congraciarme con la originalidad. Él me leyó por curiosidad y compañerismo, pues ese año el destino nos había juntado en el diario El Nacional, donde él como periodista seleccionaba y pasaba a la sección Internacionales los impresos de las agencias de noticias del extranjero. El poeta trabajaba, casi sin despegarse, en la máquina a la cual llegaban los cables con las informaciones ahí, en la redacción del segundo piso. Otro diario dedicado a noticias deportivas funcionaba en el primer piso. Las oficinas quedaban en la limeña avenida España, cerca de Migraciones, ahí donde muchos van para poder irse del Perú cada vez que el gobierno de turno convierte el país en un desastre. Desde ese año los peruanos seríamos testigos de ello.

En 1989, el terrorismo era otra causal aceptada para irse del país. En ese entonces yo era un novato del periodismo, apenas un allegado a la prosa y renunciante al lirismo por falta de inspiración continua. Mi grupo poético ‘El elefante asado’ (en honor al gran poema de Lucho Hernández) ya había quedado de lado, uno de los integrantes se suicidaría en la sierra limeña, y los curtidos miembros de Hora Zero en esos días ya eran mucho más poetas que cualquiera de nosotros. Todo lo que sentíamos y queríamos expresar ya lo había escrito César Vallejo. Llegamos a pensar que toda la poesía que construyéramos sería entendida como un refrito, pues no comprendimos que los seres y las cosas están unidas por fragmentos de luz que pueden tomar mil formas, incluso valiéndose de los matices con que los claroscuros se pronuncian al ir de una experiencia a otra.

Solo el maestro Leoncio Bueno estaba apto para sobrevivir al dolor, y de hecho lo ha logrado por 30 años más y los que faltan por venir. Ahora cumple 100 años de edad el 2 de enero de 2020, y por ello se le brindará un homenaje. El cineasta Javier Corcuera ha realizado un documental titulado “100 años con Leoncio Bueno”, el cual este 3 de enero se proyectará en la sala UVK de Plaza San Martín. Es un breve recorrido sobre parte de la vida y obra del vate centenario nacido en Chocope, La Libertad, y que fiel a su forma de vida reside en la Tablada de Lurín.

En 1989 le manifesté es un honor conocer al autor de ‘Rebuzno propio’, y sin querer pasamos a charlar respecto a su ‘Chanson par Agnes’ y a mi entrañable ‘Almazul’, y también de periodismo en el Perú. Para terminar la charla, le dije: ahorita tengo que escribir de Sendero Luminoso y del MRTA, de sus crímenes contra los peruanos inocentes. Es una vaina que, con otras personas, me haya tenido que bajar por la ventana de una combi para huir ante la alarma de un coche bomba en la avenida 28 de Julio, o que también me hayan sacado apuntado con una pistola en la espalda de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, a la que había ido a cubrir una conferencia de prensa. Tú también has sido comunista, le dije, y su respuesta, ahora a finales del 2019, se me viene a la cabeza: soy marxista, pero no asesino, ellos son unos criminales, todo lo ven destrucción, no creen ni en su madre, yo creo en los trabajadores, yo soy sobretodo un obrero, ni siquiera un poeta…

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