miércoles, octubre 20, 2021
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El héroe peruano que peleó en Chacabuco y llegó desde Chile antes que San Martín

Fueron dos los emisarios secretos del libertador argentino en 1819, uno de los peruanos fue capturado por el virrey Pezuela. Documentos revelan temeraria misión patriótica

La batalla de Chacabuco congregó soldados de toda Sudamérica. Los peruanos se unieron también.

Investigación ÍTALO SIFUENTES ALEMÁN

PERÚ BICENTENARIO

Conspiración e intriga de los diversos sectores sociales de Perú, Argentina y Chile no solo para derrocar al máximo gobernante de los vastos y ricos territorios peruanos, sino también y de ser posible asesinarlo para tranquilidad de los habitantes del país. Al final, presionado por sus antiguos seguidores al no poder vencer a los independentistas, tuvo que renunciar al cargo y marcharse de regreso a España librándose así de una muerte segura.

Esta es parte de la historia del penúltino virrey del Perú, Joaquín de la Pezuela, quien el 29 de enero de 1821 al ser derrocado huyó a España, donde 9 años después murió. En el Perú el cargo de virrey fue tomado por el general José de la Serna, el mismo que en 1824 tuvo que entregar las armas luego que sus fuerzas militares fueron derrotadas en las batallas de Junín y Ayacucho por los patriotas sudamericanos.  

Dos civiles que lucharon en el ejército

Pero básicamente esta es la historia de dos peruanos civiles y de origen humilde perdidos en la memoria nacional que aquí salen a la luz luego de conocerse en dos documentos los hechos en los que participaron en 1819, dos años antes que el libertador argentino José de San Martín llegara procedente de Chile para proclamar el 28 de julio la independencia nacional, sin la cual estaba en juego la consolidación de la libertad de los países sudamericanos.

Estos dos peruanos son José Fernández Paredes y José García, ambos con orden de captura dictada por Pezuela. El referido documento es el parte militar fechado el 15 de febrero de 1820, en el cual consta que García fue interrogado durante cuatro noches por el teniente coronel de Artillería, Fernando Cacho, el cual se realizó en el domicilio de dicho oficial español siguiendo los protocolos de la época, es decir arrancar la confesión bajo el juramento de “por Dios y el rey”. Sabiendo que era buscado por las autoridades, García se había entregado el 21 de noviembre de 1819, pues estaba enfermo y tenía temor por las represalias.

Otro documento oficial ratifica que ambos patriotas peruanos fueron designados por el propio San Martín, según consta en los archivos de este Libertador y que fue firmado por él y su secretario Antonio Alvarez Jonte el 1 de enero de 1819 en términos en que así quedó registrado en un papel titulado “Instrucciones reservadísimas que deben reglar la conducta de don José Fernández Paredes y don José García en el desempeño de su comisión en Lima y puntos adyacentes”.

Nombramiento formal

Las instrucciones dadas por San Martín a estos dos peruanos constan de 30 capítulos, entre los cuales destaca que a “Fernández Paredes se le reconocerá por Casio y a García por Mario”, además que “deben persuadirse estos comisionados que al desempeño de su comisión está unida la suerte de su país y la fortuna de ellos mismos. Sus servicios serán mirados como la primera recomendación del ciudadano benemérito y en todo tiempo serán recordados sus peligros y trabajos como uno de los grandes medios que van a dar la libertad a Lima y a esta parte del mundo. Dado en mi cuartel general de Santiago de Chile, 1 de enero de 1819. José de San Martín”.

En el interrogatorio, García afirmó que era natural de Lima y esposo de Manuela Macuaga Sagarnaga, que trece años antes, es decir en 1806, había viajado a España a buscar empleo pero que al no obtenerlo al año siguiente regreso a la capital del virreinato y que ese mismo 1807 se embarcó a Sevilla para, en 1811, retornar a América vía Montevideo, en Uruguay, y de ahí trasladarse a Buenos Aires, donde “un día le detuvo Diar Velez y le hizo su ayudante”, pasando a prestar servicios al ejército patriota en la capital argentina y luego “en las islas patagónicas”, a partir de lo cual pidió su retiro hasta obtenerlo.

Luchó en Chacabuco

“Permanecí retirado hasta que el director don Martín Pueyrredón  me llamó para integrarme a un batallón con el que ocuparon el reino de Chile en la batalla de Chacabuco. Luego fui destinado al Batallón de Cazadores al mando de don Rudecindo Alvarado. En otro batallón permanecí hasta después de la batalla de Maipú, en que volví a solicitar mi retiro hasta obtenerlo”, aseguró García.

Este patriota peruano señaló que cuatro meses después de su retiro militar salió de Chile “porque le envió San Martín de espía y agente a este reino del Perú, que salió de Valparaíso el 13 de enero de 1819, en la escuadra de Cohrane”.

García tenía 39 años cuando fue detenido e interrogado en 1820, es decir nació en Lima en 1781. La batalla de Chacabuco se había llevado a cabo el 12 de febrero de 1817, por lo que participó en esa gran batalla por la libertad teniendo 36 años de edad.

Fernández Paredes era hijo del difunto marqués de Salinas, y había sido teniente del Regimiento Infante Don Carlos, con el cual fue llevado a Chile a luchar a favor de los realistas en la batalla de Maipú, que se efectuó el 5 de abril de 1818, en la cual cayó prisionero pero luego se declaró estar en contra de la corona española, por lo que fue enviado a Perú en comisión de servicio junto a García por orden de San Martín.

Cartas patriotas

García afirmó que llegó al Perú con Fernández Paredes, con quien desembarcó a las seis de la mañana en Ancón pocos días después que Cochrane había atacado el Callao. Traían “unas doce o catorce cartas”, algunas de las cuales fueron entregadas “al padre Carrión, de San Pedro, al cura Tagle y a don Jerónimo Espinoza, a quien este último se le entregó una carta para don Diego Aliaga y fue él quien entregó 500 pesos para los gastos de ambos patriotas peruanos llegados de Chile.  

García señaló que las demás cartas se encargó de entregarlas don José de la Riva Agüero, quien luego proporcionó 100 pesos, ropa y un caballo para estos dos patriotas.  Otros caballos fueron proporcionados por varios patriotas.

Manifestó que “sabía que una carta era para Pezet, para el conde la Vega, pero todas quedaron en poder de Riva Agüero, menos dos que eran para la sierra y no se entregaron. Una era para Hipólito Unanue, médico de esta ciudad, y otra para Gaspar Rico”.

García señaló que “Fernández Paredes traía el encargo de hacer asesinar al virrey, fuese de una balazo, una puñalada o con veneno y, para que el pueblo se conmoviese, le quitarían la cabeza. La orden también era comprar con oro o dinero a los soldados para que inutilicen la artillería”.

A Malambo y Supe

Señaló que de Ancón se trasladaron a la limeña calle de Malambo, y que de ahí debieron salir de la capital a Supe, donde se hizo llamar José María Montenegro (agregó que su compañero se hizo llamar Juan Cosío), y que por su arriesgada misión esperaban por recompensa el nombramiento de comandante de uno de los batallones del ejército patriota en el Perú en la guerra por la independencia.

Agregó que contaban con la libranza de San Martín, de modo que podían conseguir variados recursos con solo mostrarla a los patriotas, esto es dinero en efectivo u objetos. Esta libranza no era otra cosa que, tal como lo señaló San Martín en dichas instrucciones, “el uso franco que les concedo a los comisionados en el uso de mi firma para exigir el dinero necesario al cumplimiento de mi encargo y al lleno de sus necesidades”, luego de lo cual ambos debían reportarle para el pago correspondiente.

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1 Comentario

  1. EXCELENTE APORTE. POR FAVOR LA FUENTE DOCUMENTARIA EN DONDE SE LE UBICA, YA TENIA CONOCIMIENTO DEL INTERROGATORIO, PERO ES MUY NECESARIO PUBLICAR EL MISMO COMPLETO PARA CONOCIMIENTO DE LOS PATRIOTAS.

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