sábado, julio 31, 2021
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Independencia del Perú fue financiada por empresarios extranjeros. Aquí el contrato y sus nombres

1819-2019, bicentenario del contrato firmado por O’Higgins, otro chileno y dos argentinos para vestir, alimentar y equipar a patriotas para la expedición libertadora

San Martín y O’Higgins en el célebre abrazo de Maipú, Chile. Obra pictórica.

Investigación ÍTALO SIFUENTES ALEMÁN

PERÚ BICENTENARIO   

Detrás de las guerras nunca faltan los mercaderes y comerciantes, y en el Perú la guerra por la independencia no fue la excepción. Los nombres que aquí informamos son de los tres negociantes que financiaron parte de la vestimenta, alimentos, armamento, transporte y sueldos de los oficiales y soldados patriotas que desde Chile y también procedentes de Argentina llegaron a nuestro país como parte de la expedición libertadora, la cual desembarcó en setiembre de 1820 en Paracas, Ica.   

¿Cuánto pagaban a los soldados, cuánto por un caballo? Aquí lo van a saber.

La expedición libertadora fue la antesala al 28 de julio de 1821, fecha en que con miles de peruanos con el general José de San Martín a la cabeza se logró declarar la libertad de nuestro país. La lucha fue a veces pacífica y a veces sangrienta, pero para estos tres comerciantes fue una inversión que antes de venir supieron asegurar le sería retornada según el contrato firmado con el Director Supremo del Estado de Chile, el patriota Bernardo O’Higgins.

¿Y el contrato qué decía?

Este documento, el contrato suscrito por ambas partes, que aquí también por primera damos a conocer es una contribución al conocimiento de los intríngulis de la independencia, proyecto americano anticolonial en que no cabía reparos para ofrendar la vida ni en la inversión de recursos, recursos que el Perú ya libre devolvió centavo a centavo, asegurando con ello la libertad de esta parte del continente del yugo español.

Estos tres comerciantes fueron los argentinos Nicolás Rodríguez de la Peña yJuan José de Sarratea, y el chileno Felipe del Solar, empresarios que firmaron el contrato de financiamiento de la expedición libertadora el 2 de setiembre de 1819.  El final que ellos tuvieron ocurrió en diferentes años. Rodríguez de la Peñamurió en Lima el 30 de noviembre de 1862; Sarratea falleció en Santiago de Chile el 3 de diciembre de 1853, y deFelipe del Solar se desconoce con exactitud la fecha y el lugar. Los tres también fueron financistas de la independencia de sus respectivos países.

El contrato tiene 18 cláusulas, entre ellas la conveniencia de dotar 4 mil vestuarios para los militares (capote o levita, gorra de paño, pantalón de brin, camisas de platillas royales, zapatos y ojotas).

Igualmente, la disposición para suministrar caballos y víveres prestados para cinco meses (que es el tiempo previsto debía durar la expedición libertadora), “tiempo estipulado (en que si) no estuvieren pronto los aprestos a que es obligada la compañía pagará un mil quinientos pesos por cada día de demora, que resultare por este motivo a la expedición. Si esta demora fuese por parte del gobierno, teniendo los empresarios prontos sus aprestos, deberán satisfacérseles todos los perjuicios y gastos ocasionados por la demora, incluso las estadías que cargan los capitanes de buques”.

El contrato señalaba que el gobierno de Chile abonará a la compañía de estos tres comerciantes por cada soldado, sargento, cabo, tambor, músico, etc., que se embarque en el puerto de Valparaíso sesenta pesos, y por cada caballo setenta pesos. Como se sabe, esta inversión y toda la que se hizo por la independencia fue cancelada luego con los fondos del erario peruano durante y posteriormente a la guerra por la independencia.

El arreglo comercial también especificaba que “de todo lo que forme el material del ejército con municiones, artillería, equipajes, etc., que sea embarcado a bordo de los buques de la compañía, el gobierno pagará sus fletes a precios conscientes, excepto el fusil y mochila de cada soldado, cabo y sargento de los que se embarquen”.

¿Y cuánto fue la inversión? Aquí viene…

De acuerdo a la cláusula número 12, la contribución de los empresarios, es decir el financiamiento total, ascendía a 300 mil pesos, los cuales debían pagarse en los “términos siguientes: del 10 al 15 del presente setiembre 30 mil pesos, al fin del mismo mes 30 mil pesos, y el resto en todo octubre, en dinero efectivo, en el valor de los buques que se le vendan, y en los víveres que algunos individuos puedan entregar de la presente contribución, en cuyo caso se remitirán a la compañía los proponentes de víveres en el término de 8 días para que traten de precios y calidades y convenidos sirvan de abono a aquella cantidad…”.

Para mayor detalle, a continuación la transcripción del contrato de la expedición libertadora, que figura en el archivo del general San Martín:

“En la ciudad de Santiago de Chile, a 2 de setiembre de 1819, el excelentísimo Director Supremo del Estado teniendo presente las propuestas hechas por don Felipe de Solar, don Nicolás Rodríguez Peña y don Juan José de Sarratea, comerciantes de esta ciudad para conducir la expedición que se prepara con el objeto de dar la libertad a los pueblos del Perú, con lo expuesto por el excelentísimo Senado en acuerdo de 18 de agosto último, a la consulta que se le hizo por el Supremo Gobierno, ha venido en ajustar la contrata con los citados empresarios bajo los siguientes artículos:

Para todo el mes de diciembre de este año con diferencia de 15 días o más o menos, se obliga la compañía a tener en el puerto de Valparaíso todos los aprestos necesarios para dicha expedición cuyo número de tropas será el que señala el excelentísimo señor General en Jefe en oficio de 25 de mayo último, y 20 caballos para el estado mayor.

También prepara y pagará la compañía de su cuenta los transportes necesarios para el ejército, su mantención y la de los caballos, tanto en la ida de la expedición como en la vuelta, en caso de un mal suceso, por el término de 5 meses, desde el día de su partida de Valparaíso, acopiando para todos los víveres suficientes. Embarcará también un rancho para el señor general y su estado mayor que deberá entenderse por lo que hace la compañía, solo el general en jefe y sus edecanes, el mayor general y sus edecanes, el mayor general y sus edecanes a quien mantendrá sin utilidad alguna, pero el resto de individuos que se embarquen sean de la clase que fueren, pagarán lo mismo que los demás oficiales.

Para el tiempo expresado tendrá la compañía 4 mil vestuarios hechos en el país por los modelos que se la han de presentar y se compondrá de:

1 capote o levita de paño con vivos

1 gorra de paño de cuartel

1 pantalón de brin

2 camisas de platillas royales

1 par de zapatos

1 par de ojotas

La provisión que se embarque de cuenta de la compañía, será administrada por ella misma, acordando antes la cantidad, calidad y orden de distribución con el señor general en jefe, según las notas que se presentaran por este señor.

Como la compañía solo se obliga a mantener el ejército mientras esté embarcado en ida y vuelta en caso de mal suceso, los víveres prestados para cinco meses, según el artículo 2° servirán también para la mantención del ejército en el punto donde saltase en tierra, estando a disposición del general y del gobierno para aplicarlos en mar y en tierra en los casos a que obliguen las ocurrencias. Por lo que suministrare en tierra solo cargará la compañía el valor de un principal en Chile, con el aumento de sus gastos,

En el caso de arribada involuntaria de la expedición serán obligados los empresarios a continuar su contrata en el término de los 5 meses estipulados. Si el general dispusiese volver a uno de los puertos, para salir después, también continuará la obligación de los empresarios hasta los 5 meses. Pero si la vuelta de la escuadra fuese para no salir más, quedará el gobierno obligado a pagar a los empresarios los fletes pactados, recibiendo los víveres, vestuarios, caballos, etc., por el valor de sus costas, según la cuenta que presentará la compañía; corriendo a cargo del gobierno señalar una competente compensación que resarza el trabajo y perjuicio de los empresarios.

Si para el tiempo estipulado no estuvieren pronto los aprestos a que es obligada la compañía pagará un mil quinientos pesos por cada día de demora, que resultare por este motivo a la expedición. Si esta demora fuese por parte del gobierno, teniendo los empresarios prontos sus aprestos, deberán satisfacérseles todos los perjuicios y gastos ocasionados por la demora, incluso las estadías que cargan los capitanes de buques.

El gobierno abonará a la compañía por cada soldado, sargento, cabo, tambor, músico, etc., que se embarque en el puerto de Valparaíso sesenta pesos, y por cada caballo setenta pesos.

El gobierno entregará a la compañía todos los buques que ha adquirido por presas o que por cualquier otro motivo o título, sean de su pertenencia, inmediatamente de celebrada esta contrata, exceptuando los que necesite llevar el honorable vicealmirante Lord Cochrane, en su inmediata próxima expedición y por lo que respecta a la fragata Dolores, será entregada a dicha compañía, luego que regrese de su próximo viaje a Concepción, bajo la precisa condición que el gobierno podrá usar de ella hasta un mes antes de salir la expedición, sin tener que pagar más que los costos que los empresarios hubiesen hecho de ella, desde el día que la reciban, y por consiguiente el pago de oficiales, tripulación, víveres, etc., y si en el tiempo que navegue por cuenta del gobierno. Las presas que se hiciesen en lo sucesivo se han de entregar también a la compañía. El valor de dichos buques se abonará por la compañía al gobierno apreciados por un 10 por ciento más sobre el valor que costaron en el remate y el de los costos que haya emprendido el gobierno en mejorarlos. Si hubiesen sufrido algún descuento, será de abono a los empresarios procediendo en uno y otro caso el avalúo de peritos.

10° Los empresarios harán las diligencias que estén a su arbitrio para completar el número de buques suficientes para el transporte de la expedición, contando con que el gobierno les prestará todos los auxilios que pueda y deba para su verificativo, siendo de su cuenta el seguro de los buques si fuese necesario.

11° De todo lo que forme el material del ejército con municiones, artillería, equipajes, etc., que sea embarcado a bordo de los buques de la compañía, el gobierno pagará sus fletes a precios conscientes, excepto el fusil y mochila de cada soldado, cabo y sargento de los que se embarquen.

12° El gobierno pagará a la compañía en esta, solo dos tercios del valor total de la deuda en los términos siguientes: del 10 al 15 del presente setiembre 30 mil pesos, al fin del mismo mes 30 mil pesos, y el resto en todo octubre, en dinero efectivo, en el valor de los buques que se le vendan, y en los víveres que algunos individuos puedan entregar de la presente contribución, en cuyo caso se remitirán a la compañía los proponentes de víveres en el término de 8 días para que traten de precios y calidades y convenidos sirvan de abono a aquella cantidad. Mas sino se conviniesen porque ni las calidades ni los precios les acomodasen, recibirán en tal caso aquella cantidad en efectivo, sin quedar obligados al recibo de víveres que no les haga cuenta. Los dos tercios que se les entregarán en esta serán precisamente de la contribución de 300 mil pesos impuesta para la expedición.

13° El tercio último y restante será abonable en el primer país enemigo que ocupe el ejército con las primeras entradas o contribuciones que se impongan.

14° Si el gobierno necesitase más de los 20 caballos pactados en el artículo 1°, abonará a la compañía lo que gastase en el valor de ellos, su manutención y conducción y un 6 por ciento sobre el valor total por recompensa del trabajo de la compañía.

15° Por la manutención de todo oficial o todo individuo que no sea soldado, se abonará compañía los mismos sesenta pesos pactados por cada individuo de la tropa, para cuyo efecto embarcará la compañía provisiones para cinco meses; y la obligación de su mantención correrá solo por el tiempo que estuviesen embarcados.

16° La compañía ha presentado el modelo de los zapatos que ha sido aprobado por el gobierno, con quien ha convenido que su número sea de 4,000 pares, tres mil quinientos de primera y segunda talla y quinientos de tercera talla.

17° A solicitud de la compañía se ha convenido el gobierno de encargar al general en jefe de la expedición, el que se interponga con el gobierno que por la voluntad libre de los pueblos se instale en el país donde entrasen las armas auxiliares del ejército de Chile para que conceda a los empresarios la gracia de liberación de derechos nacionales y municipales en la introducción de quinientas toneladas por recompensa de los servicios y fatigas que prestan para la expedición.

18° Se han formado dos ejemplares de esta contrata para un mismo efecto. El uno quedará archivado en la secretaría de estado en el departamento de gobierno y el otro se entregará a la compañía para su resguardo. Al general en jefe se le pasará una copia autorizada por el ministro de Estado en el departamento de gobierno con el correspondiente oficio y tendrá la misma fe que la original, entendiéndose lo mismo por las demás copias que fuesen necesarias girar, yendo autorizadas y oficiadas por dicho ministro. Firmaron esta contrata S.E. el supremo director y los empresarios.

Bernardo O’Higgins. Nicolás Rodríguez Peña. Juan José Sarratea. Felipe Santiago del Solar”.

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