sábado, julio 31, 2021
InicioDestacados1621, siglos de historia del comercio del hielo en el Perú para...

1621, siglos de historia del comercio del hielo en el Perú para las fiebres y las bebidas

A finales del siglo XVI se creó el primer servicio de provisión de nieve para la capital peruana, se publicó en Lima en 1621 el libro “Breves advertencias para beber frío con nieve” y en 1634 se creó el primer estanco de este producto en el virreinato peruano. Hasta 1809 siguió funcionando a través de los concesionarios y del sistema de la mita

Investigación ÍTALO SIFUENTES ALEMÁN

PERÚ BICENTENARIO 21 / 02 / 2020

Foto: Andina.

La historia de la extracción, comercio y consumo de la nieve en el Perú colombino se remonta a los primeros años del virreinato. El primero en crear en Lima y, por tanto en todo el territorio peruano, el servicio de provisión de este producto de la naturaleza, a través de una persona exclusivamente dedicada a este rubro, fue García Hurtado de Mendoza, virrey entre 1589 y 1596.

Este novedoso servicio lo supieron prorrogar hasta 1615 los tres sucesivos virreyes: Luis de Velasco, Gaspar de Zúñiga y Juan de Mendoza, encargando que el personal de sus casas virreinales se encargue de esa labor. Estas son las primeras noticias del negocio de la nieve en el virreinato del Perú (en el virreinato de Nueva España, México, datan de 1596).   

Entre 1615 y 1621 gobernó el siguiente virrey del Perú, Francisco de Borja, quien creó el puesto de ‘obligado de la nieve’, una persona que con sus ayudantes se encargó de proveer de hielo a la capital virreinal tanto para uso médico y como refrescante a través de su combinación con el agua y diversas bebidas elaboradas con plantas y frutos traídos de Europa y de procedencia autóctona peruana, como la granadilla, la maca y otras. Este puesto de ‘nevero’ ya existía en la corte española.

En “Diario de Lima 1629-1639”, de Juan Antonio Sardo, se menciona que en Lima había diversas estaciones de acopio de hielo, entre ellas las estaciones de Huachipa, Punapampa y Quilcamachay, las cuales formaban una ruta. De la sierra limeña, el principal proveedor de hielo estaba en Huarochirí, era el nevado de Antapampa, también se contaba con los hielos del Pariacaca. El estanco de la nieve fue creado en Lima en 1634 (y en México en 1719).

De finales del siglo XVIII hay evidencia documentaria que para el virreinato peruano la nieve ya se había convertido en un próspero negocio, pero por la crisis de 1780 generada por la rebelión de Túpac Amaru II, esta actividad fue considerada inestable por Jorge de Escobedo, Visitador General del Perú, Superintendente de Real Hacienda de Lima, quien en 1785 presentó un informe luego de visitar diversas ciudades y poblados peruanos a fin de constatar el estado de la recaudación para las cajas reales, la cual se generaba por esta y otras actividades extractivas y comerciales.

En su documento fechado en 1785 y titulado “Oficio escrito al excelentísimo señor José de Gálvez sobre la conclusión de la visita a estos reinos”, el visitador Jorge de Escobedo informó que: “en cuanto se contrae al ramo de nieve y bebidas frescas, que como antes dije, es el único que se halla en arrendamiento, y como su naturaleza, expuesta a mermas, los gastos de conducción, custodia y compras de dulces, frutas y otros ingredientes para lisonjear el gusto de los consumidores, son cuidados más propios de un particular que va a solicitar en ello su ganancia, que del Rey, cuyos ministros, por celosos que sean, no pueden atender con prolijidad estas menudencias. Me ha parecido dejarlo correr así con el aumento que ya tenía de 8,000 pesos al arrendamiento anterior, y cumplido el que ahora corre, quizás suba, aunque de todos modos será más útil continúe de este modo por los costos inciertos e inseparables de la administración y manos subalternas que en ella deberían emplearse”.

Las noticias que se tiene es que el estanco de la nieve funcionó en el Perú al menos hasta 1809, es decir cuando el virreinato empezaba a vivir sus últimos años de vitalidad. Los concesionarios de este producto extractivo no podían seguir pagando los precios que pedía la hacienda virreinal, y los trabajadores encargados de cortar en los nevados los bloques de hielo, convertirlos en pedazos pequeños, reclamaban mayores pagos y cuidados a su salud. Ellos trabajaban bajo el sistema de la mita.

Del puquio del San Cristóbal

En 1615 el virrey Francisco de Borja había llegado a Lima acompañado de su familia y de su médico de cabecera, el doctor Matías de Porres, quien luego de un lustro recogiendo la mayor cantidad de antecedentes locales publicó en Lima, en 1621, su investigación titulada “Breves advertencias para beber frío con nieve”, obra aun cuando de carácter medicinal es una gran fuente de información sobre el uso y consumo del hielo en las primeras décadas de nuestra historia pos incaica.  

Aquí por primera vez difundimos la existencia de esta investigación de 1621 que se archiva en la Biblioteca Nacional de Madrid, la cual permite asegurar que en su uso médico la nieve se utilizó para bajar la fiebre, que era síntoma de ciertas enfermedades, y que las frutas prehispánicas del Perú también tuvieron un uso terapéutico.

La nieve, las frutas y el agua eran los recursos naturales más preciados y debían analizarse y conservarse en buenas condiciones. Como resultado de un análisis sanitario del médico Porres es que en la casa virreinal se optó por consumir el agua del puquio del cerro San Cristóbal. Con esta agua, se limpiaban los bloques y fragmentos de hielo extraídos de la sierra limeña para luego echarlos en trozos pequeños en las bebidas.

Para conservar el hielo de los nevados cercanos, durante la administración del virrey Francisco de Borja se construyeron profundos pozos con ventilación para almacenar la nieve que en bloques a Lima traían los arrieros, hielo luego transportado y vendido en determinados puntos públicos de la capital, a estos puntos se le llamaban estancos. En la época de mayor calor, la demanda de bebidas refrescadas con nieve generaba un buen movimiento económico. Los pozos funcionaban como neveras.  

En esos años de albores en la medicina peruana, también la nieve con agua se utilizaba para los males estomacales. El mismo doctor Porres incluyó en su libro de 1621 una nota en la que se le había criticado por recetarle al virrey Francisco de Borja agua de canela fría en nieve, decisión que calentó los ánimos pero que no le hizo perder su puesto de médico de cabecera y pudo retornar a España a seguir ejerciendo su profesión.  

RELATED ARTICLES

Dejar comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here

- Advertisment -

Most Popular