El amor del cuñado rebelde de Túpac Amaru II, la carta del 13 de febrero de 1781 de Antonio Bastidas

En Cusco el indígena insurrecto pidió en una misiva que se cuide a su mujer, la negra, que se encontraba enferma y quería regresarse con su mamá a Tungasuca. La carta se la escribió a su hermana Micaela Bastidas

Investigación ÍTALO SIFUENTES ALEMÁN

PERÚ BICENTENARIO 13 / 02 /2020

Un patriota cusqueño dejó constancia que en la búsqueda a sangre y fuego de la emancipación del Perú en el siglo XVIII, el amor puede prevalecer en sus distintas manifestaciones. Ello consta en esta carta de 1781, es decir de la época de la gran rebelión de Túpac Amaru II contra los 300 años de abuso del virreinato español en esta parte de América.

Su lectura permite constatar que en medio de la tragedia afloraron varios tipos de este sentimiento: al prójimo, el fraternal, el romántico, a la madre patria, entre otros que se pueden descubrir luego de leer esta misiva enviada en tiempo de guerra. Publicada aquí por primera vez, en la carta también se registra la conformación de una pareja de varón indígena y de mujer negra, lo cual ya se había registrado con otros casos desde inicios de la época colonial.

Más de dos siglos

Esta es una carta que tiene casi 240 años de antigüedad, la cual fue escrita por Antonio Bastidas, cuñado de Túpac Amaru II, esposo de la líder indígena Micaela Bastidas, quien asumía parte de las coordinaciones de la rebelión en momentos en que José Gabriel Condorcanqui, como fue que este cacique había sido bautizado, se alejaba de Tungasuca para llevar la insurrección a territorios de Cusco, Puno y otros más allá de los linderos del virreinato del Río de la Plata.

Túpac Amaru II ejercía el cargo de gobernador de Tungasuca, en la provincia cusqueña de Tinta, y prácticamente toda su familia se involucró y participó en la rebelión contra el imperio español.  Acompañado de miles de indígenas y mestizos, desde Cusco en 1780 junto a su cuñado Antonio Bastidas y otros patriotas conmocionó a las autoridades virreinales, con quienes se libró una sangrienta lucha que culminó con su decapitación y la ejecución de su esposa, de dicho cuñado y de los otros protagonistas de esta rebelión.

«No hay quien la cuide»

La carta de Antonio Bastidas está dirigida a su hermana Micaela, quien se encontraba en Tinta. Está fechada en Pucacasa el 13 de febrero de 1781 y en ella refirió que: “Me han anoticiado que mi mujer se halla enferma, y no hay quién la cuide; por lo que suplico a Vuestra Merced le mande alguna criada que la atienda, porque dice que quiere irse a Tungasuca donde su madre; lo que no permitirá Vuestra Merced, estando yo allí, hubiera poca necesidad de molestarle”.

Efectivamente, Antonio le dice a su hermana que vele por la salud de su esposa enferma, y que no permita que esta cumpla con su deseo de irse donde su madre, por lo que no habiendo quien la resguarde “suplico” que disponga que la cuide una de las personas que tiene a su servicio, y que no la molestaría con ese asunto si él estuviera ahí en el lugar de los hechos.

Pucacasa es un poblado de la provincia cusqueña de Chumbivilca, a más de cuatro metros de altitud sobre el nivel del mar, y desde ahí Antonio le aseguró a su hermana que: “Yo cumpliré con lo que me manda mi señor cuñado (José Gabriel Túpac Amaru); yo, en todo caso, le desempeñaré esta confianza, aunque sea perdiendo la vida por dar gusto a Vuestras Mercedes”.

Líneas más delante de dicha carta, Antonio le dijo a su hermana: “Vuestra Merced no se discute de esa pobre mi mujer, aunque fuera una negra bastará que ya es de su parte, y que de todo esto se lo agradecerá, primero Dios, y lo segundo yo. Pido a Dios guarde a Vuestra Merced muchos años”.

A continuación, la carta completa de Antonio Bastidas a su hermana Micaela Bastidas el 13 de febrero de 1781 desde Pucacasa.

“Señora doña Micaela Bastidas, Tinta.- Hermana y señoría mía. Me han anoticiado que mi mujer se halla enferma, y no hay quién la cuide; por lo que suplico a Vuestra Merced le mande alguna criada que la atienda, porque dice que quiere irse a Tungasuca donde su madre; lo que no permitirá Vuestra Merced, estando yo allí, hubiera poca necesidad de molestarle. Solo Vuestra Merced está amantando a las mujeres de los escribanos, cuando estas le están robando los ojos de la cara.

Yo cumpliré con lo que me manda mi señor cuñado (José Gabriel Túpac Amaru); yo en todo caso le desempeñaré esta confianza, aunque sea perdiendo la vida por dar gusto a Vuestras Mercedes.

Vuestra Merced no se discute de esa pobre mi mujer, aunque fuera una negra bastará que ya es de su parte, y que de todo esto se lo agradecerá, primero Dios, y lo segundo yo. Pido a Dios guarde a Vuestra Merced muchos años. Pucacasa, febrero 13 de 1781.

De Vuestra Merced, su afectísimo servidor. Antonio Bastidas”.

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