Batalla de Arica: Chile se llevó a héroe peruano y un año después muere enfermo en Santiago

“Me exigen una firma deshonrosa por mi libertad, me encuentro muy mal de salud, quizá ésta sea la última carta que te escriba; pero no puedo acceder a semejante humillación, yo no tengo más patrimonio que el honor, única herencia que les dejo a mis hijos; moriré aquí separado de los que más quiero, cuales son tú y mis hijos; pero no puedo mancillar mi honor...", escribió a su esposa desde su prisión en Chile.

Investigación Ítalo Sifuentes Alemán 06/06/2022

En Santiago de Chile murió Juan Pablo Ayllón y Herrera, ello tras la caída del morro de Arica el 7 de junio de 1880, fecha en que la ciudad y el puerto también fueron tomados por los invasores y, en el caso de este valiente teniente coronel del ejército peruano, llevado prisionero a la capital chilena donde, el 21 de julio de 1881, murió muy enfermo, lejos de su país, de su familia. Alcanzó a enviarle a su esposa una carta de despedida. Doña Rosario Otero Abazolo vivía en Barrios Altos, cerca de la Plaza de Armas de Lima. De la batalla de Arica había pasado poco menos de un año, el Perú seguía en guerra con el enemigo del sur.

Experto en artillería, en 1880 Juan Pablo Ayllón y Herrera había estado en Arica al mando de los Fuertes del Norte, a cargo de las baterías de defensa de la posición peruana. Estaba al mando de 76 valientes soldados peruanos, también expertos como él en el manejo de armamento pesado. Junto a ellos, para que no fueran tomados por los chilenos, logró hacer volar los ambicionados polvorines y cañones.

El 7 de junio, defendiendo Arica, defendiendo la integridad del territorio peruano, murieron Francisco Bolognesi, Alfonso Ugarte y José Joaquín Inclán. Ese día, también murieron luchando por el Perú los militares peruanos Juan Guillermo More, Ramón Zavala, Mariano Bustamante, Francisco Cornejo, Justo Arias Aragüez y Ricardo O´Donovan.

El teniente coronel Juan Pablo Ayllón y Herrera fue uno de los que cayó herido en dicha batalla, uno de los que fue tomado prisionero por los militares chilenos. Desde abril de 1880, el puerto del Callao estaba bloqueado. El año anterior, el 8 de octubre, Miguel Grau junto al monitor Huáscar había caído en el combate naval de Angamos.

Juan Pablo Ayllón y Herrera, durante su servicio al ejército peruano, había demostrado su enorme patriotismo. En 1866, el 2 de mayo, participó en el combate del Callao contra la escuadra española del Pacífico que amenazaba con tomar sus antiguas colonias en Sudamérica, ello pese a que en 1821 el Perú había proclamado su independencia nacional, y en 1824 terminado de expulsarlos del territorio peruano.

Junto a Francisco Bolognesi, Alfonso Ugarte y José Joaquín Inclán, Juan Pablo Ayllón y Herrera fue uno de los 14 oficiales que, el 5 de junio de 1880, se negó a rendirse ante Chile, uno de cuyos oficiales ese día había realizado la respectiva consulta. «Tengo deberes sagrados que cumplir y los cumpliré hasta quemar el último cartucho», contestó Bolognesi, respuesta que fue respaldada por todos los oficiales, ello pese al desigual número de soldados y armamentos exhibido por los invasores, los cuales, incluso, también tomaron prisioneros a otros militares peruanos: Medardo Cornejo, Manuel de la Torre y José Sánchez Lagomarsino. Igualmente, al argentino Roque Sáenz Peña, luego liberado en Argentina (posteriormente se convirtió en presidente de ese país).

En su carta que, desde su prisión en Chile, Juan Pablo Ayllón y Herrera envió a su esposa, dice: “Me exigen una firma deshonrosa por mi libertad, me encuentro muy mal de salud, quizá ésta sea la última carta que te escriba; pero no puedo acceder a semejante humillación, yo no tengo más patrimonio que el honor, única herencia que les dejo a mis hijos; moriré aquí separado de los que más quiero, cuales son tú y mis hijos; pero no puedo mancillar mi honor. No puedo deshonrar la dignidad de mi patria. Haz tú intención de no verme más, me encuentro sumamente desfallecido y pronto descansaré de tantos sufrimientos. Adiós querida esposa, tal vez ya no recibirás más cartas mías”.

El héroe peruano de Arica, muerto enfermo en Santiago de Chile, había nacido en Lima el 28 de junio de 1828. Fue hijo de Juana de Dios Herrera y de José Simeón Ayllón Salazar, uno de los reconocidos notarios que trabajaba en la capital peruana.

La foto del puerto de Arica que acá se reproduce, pertenece a la colección de Víctor R. Benavides, periodista paiteño del entonces conocido diario “El Nacional”. Era hijo de Mariano Eusebio Benavides, administrador de la Aduana de Arica, y de Petronila Estensoro, ambos nacidos en Arequipa.

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