Sudeste Asiático terminó crisis del primer virus para luego invocar al mundo envío de turistas e inversiones

Investigación ÍTALO SIFUENTES ALEMÁN

PERÚ BICENTENARIO 29/04/2020

Pública y oficialmente, el 29 de abril de 2003 los países del sudeste asiático reconocieron sus errores y anunciaron sus planes de enmienda por el manejo que se hizo de la salud humana y de comunicación al mundo respecto a la aparición del primer coronavirus que ese año mató a 812 y contagió a 8 mil personas en su región y en China, donde en noviembre de 2002 se inició el primer brote de la enfermedad mortal que, ulteriormente, fue llamada SARS CoV.

Ese mismo día, los gobernantes y jefes de Estado ahí reunidos, en Bangkok (Tailandia), pidieron “a otros países fuera del bloque de la ASEAN que muestren una resolución y un compromiso similares en la erradicación del SARS y que adopten medidas para combatir la enfermedad”, en franca alusión a China y otras naciones contagiadas no solo por el virus sino por el silencio sostenido ante la indefensa población, la cual sin información y en medio de la precariedad había muerto sin saber por qué.

En su declaración conjunta, en su documento oficial, manifestaron: “Instamos además a la comunidad internacional a que evite aconsejar indiscriminadamente a sus ciudadanos que se abstengan de visitar o tratar con los países miembros y, de ese modo, ayudar a restablecer la confianza empresarial en la región”.

Estos países, integrantes de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, por siglas en inglés), fueron Vietnam, Singapur, Indonesia, Filipinas, Malasia, Tailandia, Brunei, Camboya, Laos y Myanmar, vecinos todos de China, país con el que mantienen millonarios acuerdos comerciales así como milenarios vínculos históricos y culturales.

El 17 de junio de ese mismo año, la máxima jefa de la OMS, doctora Bro Harlem, le recordó al mundo que “a finales de abril, los jefes de estado de países asiáticos, reunidos en Bangkok para trazar planes para combatir el SARS, reconocieron que la crisis fue compartida por todos, por lo que establecieron una red de información sobre el SARS, protocolos estándar para viajar por aire, tierra y mar, y acordaron una estrategia de comunicación”.

Ese 17 de junio Bro Harlem, quien estuvo al frente de la primera pandemia causada ese año por el primer coronavirus de origen desconocido que mataba a los seres humanos, se dirigió a los países del sudeste asiático reunidos en Kuala Lumpur (Malasia) y les detalló el impacto y el futuro que se esperaba del Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SRAS, por sus siglas en inglés).

Sin vacuna

Cuando el 29 de abril de 2003, los países del sudeste asiático asumieron el error del manejo de la crisis del SARS, fue porque “Vietnam fue el primer país en romper la cadena de transmisión a fines de abril, éxito repetido posteriormente en Singapur y, muy probablemente, pronto en Beijing, Hong Kong, Taiwán y Canadá, lo que muestra que el SARS puede ser contenido a pesar de la ausencia de pruebas de diagnóstico robustas, una vacuna o cualquier tratamiento específico”, manifestó Bro Harlem en esa reunión del 17 de junio en Kuala Lumpur.

En el 2002 el primer coronavirus había infectado el territorio chino, teniendo como epicentro la provincia de Guangdong, desde donde se esparció a Hong Kong y Taiwán, además de llegar a Europa y América a través de viajes aéreos de contagiados de China a Alemania y Canadá, respectivamente.

Luego que en el 2003 Vietnam y Singapur salieron de la zona de emergencia, y con ellos todos los países del sudeste asiático, parte del pronóstico de Bro Harlem del 17 de junio se cumplió, pues menos de tres semanas después, puntualmente el 5 de julio, Taiwán salió de la lista de países en observación de la OMS por el SARS CoV, lo cual ese día fue anunciado a través de un comunicado desde Ginebra.

En ese mismo comunicado Bro Harlem señaló: “Taiwán es el último territorio que ha sido suprimido de la lista. Han transcurrido 20 días desde que se registró el último caso, el 15 de junio. Sobre la base de los informes de vigilancia de los países, puede considerarse que se han roto en todo el mundo las cadenas humanas de transmisión del virus del SRAS”.

Para ver cumplido la otra parte del pronóstico de la entonces máxima jefa de la OMS hubo que esperar el 19 de mayo de 2004, fecha en que dicho organismo anunció contenido un nuevo brote del SARS en China, el cual había ocurrido en marzo de ese año.

Mala gestión de crisis de salud

En esa fecha de 2004, la OMS informó que sus expertos y “las autoridades chinas todavía están tratando de determinar la causa exacta del brote. La investigación se ha centrado principalmente en el Instituto Nacional de Virología en Beijing, donde se han llevado a cabo experimentos con coronavirus SARS vivo e inactivado. Dos investigadores del Instituto desarrollaron SARS a fines de marzo y mediados de abril. El brote se informó el 22 de abril y el Instituto se cerró un día después”.

En esos años del primer coronavirus, no se conoció reconocimiento público de China causado por la mala gestión de la crisis y de comunicación de la enfermedad al mundo. Fue el país que más sufrió la epidemia en el 2003, con 349 muertos en su territorio. En adelante, invirtió millones en mejorar su infraestructura y en investigaciones sobre el SARS.

Ese 29 de abril, los países del sudeste asiático aseguraron que “estamos decididos a cooperar activamente para mitigar el impacto adverso del virus del SARS en los países de la ASEAN e instamos a la comunidad internacional a que nos ayude en este esfuerzo”.

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