En lengua de inga y de mandinga, canciones en quechua y en congo en el Perú del siglo XIX

A través de la letra de dos de sus canciones, un acercamiento al sentir de los negros y de los andinos en su propia lengua, temas que entonaron tanto a finales del virreinato como a inicios de la república peruana. Aquí presentamos las transcripciones en su lengua original y sus respectivas traducciones al español

Investigación ÍTALO SIFUENTES ALEMÁN

PERÚ BICENTENARIO 03/ 02 /2020

Foto: Andina.

¿De qué trataban las letras de las canciones populares de los últimos años del virreinato y primeros años del Perú independiente? De las que se escribieron (y cantaron en español) hay varios registros, y se encuentran detalladas en sendos estudios e, incluso, en antologías que obran en bibliotecas, pero hay dos temas, uno en lengua congo, y otro en quechua, que aquí por primera se muestran por la singularidad de su contenido y manifiesta vocación inclusiva que tuvieron los peruanos que las dejaron impresas para la posteridad.

La letra de la canción en lengua congo y su traducción al español se remonta a 1812, año en que se hizo pública en un evento social y luego ese mismo año impresa en la obra titulada “Breve descripción de las fiestas celebradas en la capital de los reyes del Perú, con motivo de la promoción del excelentísimo señor José Baquíjano y Carrillo al Supremo Consejo de Estado”.

En 1812 en Lima se realizaron diversas fiestas en honor a Baquíjano y Carrillo, quien ese año partió a España para ocupar su nuevo cargo de Consejero de Estado, en el cual había sido designado por el Consejo de Regencia de España.

En una de las fiestas en la casa de Baquíjano y Carrillo, los negros congos, traídos al Perú como esclavos por el imperio español, le cantaron en su lengua africana:   

“Coracónso, ó corangólo / Mepansuambashi

Baquijano luanda cacáne / I fumu ia tulunda

Baquijano cuenda-cacuenda / Nsambi inguá itáta.

Baquijano caníne Congo guaienda

Angui tuina ie fumu / Nguéle utufiri nsala ie moco”.

En Lima Baquíjano y Carrillo era una persona muy respetada por cuanto, entre otros logros, en 1790 había sido uno de los fundadores de la Sociedad de Amantes del País, institución que presidió hasta 1793 y en cuyo impreso, Mercurio Peruano, escribió varios artículos de variada temática.

Esta publicación de 36 páginas fue impresa en Lima, en la Imprenta de los Huérfanos, por Bernardino Ruiz, y como se lee en su tapa también incluye “Poesías relativas al mismo objeto”, recogidas por José Antonio Miralla, quien en dicho libro señaló: “Me ha parecido oportuno hacer la traducción de esta cancioncita en prosa, y lo más gramaticalmente posible, para no quitar con la libertad del verso, lo característico del idioma, que he querido conservar y dice:

“Dios te guarde, Dios te guarde fuertemente/ Consejero

Baquíjano el hombre grande nos desampara / El amo que nos defendía:

Baquíjano se va, ya se va / Ya solo Dios nos será madre y padre.

Baquíjano, despídete de los Congos al irte

Pues aunque tenemos amo / Tú solo nos dominas hasta las uñas y las manos”.

La otra canción es en quechua, el idioma del imperio del Tahuantinsuyo, el idioma de los incas que actualmente es el idioma nativo que más gente habla en el continente americano.

Dice su letra:

Maypim chay kapak Incanchis / Tahuantinsuyu camacheck

Puruncuna Ilaktayacheck? / Aláy! Chincaripuhnanchis!

Yuyariyllam kepahuanchis / Chica yupa cayninmanta

Mirayak apuyninmanta / Uyaychana huallacuypak

Llapancuna maychacuypak / Kapak atipayninmanta!

Esta canción aparece en Lima en 1874 publicada y traducida por el abogado José Dionisio Anchorena (1834-1906) en su obra Gramática quechua o del idioma del imperio de los incas, de 187 páginas, publicada en Lima en 1874 (calle de la Rifa N° 58) en la Imprenta del Estado, y uno de cuyos ejemplares se encuentra en la Biblioteca del Congreso, en Washington (Estados Unidos).

En su traducción libre, la canción refiere:

“Dónde está nuestro Señor / Rey deI Imperio Peruano

Qué hizo un pueblo soberano / De los desiertos de horror?

Se perdió: ¡Ah qué dolor! / Solo queda en la memoria

Recuerdo para la historia / De su perdida grandeza

De su proverbial riqueza / De su poder, ¡de su gloria!”.

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