El tigre en la historia del Perú, los incas y el otorongo antes del siglo XVI

En 1609, el cronista Garcilaso de la Vega informó: «Tigres no los hay sino en los Antis, donde están las montañas bravas», y en 1791 el científico Hipólito Unanue describió: «Los tigres acechan a los caimanes en las playas del Ucayali, y cuando los tienen a tiro, de un salto les entierran las uñas en los ojos». Se referían al otorongo, también llamado jaguar. Tigre y otorongo pertenecen al género pantera

Investigación ÍTALO SIFUENTES ALEMÁN

PERÚ BICENTENARIO 28 / 02 / 2020

Otorongo en el Manu en el siglo XXI. Foto: Sernanp.

En “Comentarios Reales de los Incas”, obra del Inca Garcilaso de la Vega que por primera vez se publicó en 1609, este tremendo cronista peruano informó al detalle cómo era el Perú antes de la llegada de los españoles al imperio de los incas. En su obra, son muy reveladores los capítulos referidos a las especies de flora y fauna de las que se tenían noticias desde tiempos del Tahuantinsuyo.

Aquí vamos a consignar textualmente lo que hace más de cuatro siglos escribió informando sobre algunos animales, poniendo atención a los grandes felinos del Perú ya conocidos en tiempos precolombinos, cómo estos eran vistos por los incas y, como eran llamados en quechua y, gracias a este cronista, conocer su traducción al español.

Respecto a leones y tigres en el Tahuantinsuyo, el Inca Garcilaso de la Vega informó que si en África existían leones, en el Perú había un animal parecido al que los incas llamaban puma, y que había tigres que eran llamados uturuncu, en español llamados otorongos. Describe también otros animales de la época prehispánica.

Leamos los apuntes del Inca Garcilaso de la Vega:

“Leones se hallan, aunque pocos. No tan grandes ni tan fieros como los de África. Llámanles puma. También se hallan osos –y muy pocos, porque como toda la tierra del Perú es limpia de montañas claras no se crian estos animales fieros en ella. Y también porque los incas (como dijimos) en sus cacerías reales mandaban que los matasen. Al oso llaman ucumari.

Tigres no los hay sino en los Antis, donde están las montañas bravas, donde también se crian las culebras grandes (que llaman amaru, que son de a 25 y a 30 pies de largo y más gruesas que el muslo), donde también hay gran multitud de tras culebras menores (que llaman máchachuay) y víboras ponzoñosas y muchas sabandijas ponzoñosas y otras muchas sabandijas malas, de todas las cuales está libre el Perú.

Un español que yo conocí mató en los Antis, término del Cozco, una leona grande que se encaramó en un árbol muy alto. Halláronle en el vientre dos cachorrillos hijos de tigre, porque tenían las manchas del padre.

(Como se llama tigre en la lengua en la lengua general del Perú se me ha olvidado, con ser el nombre del animal más fiero que hay en mi tierra. Que advierta yo que ha 42 años que no hablo ni leo en dicha lengua. Válgame este descargo para el que quisiere culparme de haber olvidado mi lenguaje. Creo que el tigre se llama uturuncu, aunque el padre Acosta da este nombre al oso, diciendo otorongo conforme a la corruptela española. No sé cuál de los dos se engaña: creo que su paternidad)».

Descripción de hace dos siglos

Los tigres (u otorongos) así como otros animales siguieron siendo motivo de observación y estudio, y en 1791 su presencia fue registrada por el científico y médico peruano Hipólito Unanue, quien escribió diversos informes relacionados a la naturaleza, clima y partes del extenso, inhóspito y todavía desconocido territorio peruano.

En cuanto a la selva, en su escrito titulado “Historia de peregrinación por los ríos Marañón y Ucayali”, basado en testimonios y documentos de los habitantes y de los religiosos evangelizadores en esos lugares y en esa época, este sabio peruano dejó importante información que aún 200 años después permite acercarnos a cómo era vista la fauna amazónica a finales del siglo XVIII. Habían pasado unos 300 años de colonización y explotación de las riquezas naturales del Perú.

Así podemos conocer que en los bosques que los misioneros y nativos de la selva iban observando mientras navegaban los ríos Marañón y Ucayali, señaló el científico Hipólito Unanue, atraían su atención “entre la multitud de peces anfibios y cuadrúpedos que le ofrecían a la vista, el audaz caimán y el tigre atrevido e industrioso. Es menester observar continuamente a los primeros, porque se arrojan sin temor a las canoas. Los segundos son los únicos que osan acometer a esos feroces anfibios y que, imitando al hombre en la pesca de las tortugas, hacen provisión para muchos días”.

Y en su narración el científico peruano prosigue: “Los tigres acechan a los caimanes en las playas del Ucayali, y cuando los tienen a tiro, de un salto les entierran las uñas en los ojos, por no permitirlo en otra parte la dureza de los tegumentos. El caimán, luego, que se siente herido, arrastra al tigre y se mete en el agua, donde perece este valiente cuadrúpedo por no largar la presa. A las tortugas las vuelven patas arriba, para que no puedan huir, y luego van cargando y comiendo poco a poco. Las tortugas, boca arriba, suelen vivir veinte o treinta días. Los indios practican lo mismo”.

Es importante señalar, entonces, que desde la llegada al Perú de los españoles en el siglo XVI, se llamaba tigre a los otorongos (también conocido como jaguar), y que luego los científicos clasificaron a este animal como parte del género pantera, al cual también pertenece el tigre (pantera tigris) mientras en el caso del otorongo o jaguar pertenece a la subespecie de pantera onca, y habitó buena parte de América.

Es decir, estos felinos forman parte del género pantera, pero se distinguen entre sí por formar parte de distintas especies. Antiguamente, solo los diferenciaban por las manchas en su piel.

En cuanto al léon, que también mencionó en su obra el cronista Inca Garcilaso de la Vega, cabe señalar que este también pertenece al género pantera (especie pantera leo).  

En cuanto al puma, que los colonos españoles llamaron león, es un animal nativo de América y, precisamente, pertenece al género puma, a la especie puma concolor.

Detrás del Cusco, como señaló el cronista Garcilaso de la Vega en 1609 se encuentra la región Madre de Dios, en la que se encuentra el Parque Nacional del Manu, área natural recién protegida desde hace 45 años por el Estado. En 1987 fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad.

- Anuncio -