1823: Manuel de Herrera, el primer bibliotecario del Congreso del Perú y primer Oficial Mayor en 1822

El primer bibliotecario del Congreso de la República se llamó Manuel de Herrera y Oricaín, y ejerció su cargo desde el 7 de noviembre de 1823. Fue diputado del Primer Congreso Constituyente del Perú y el primer Oficial Mayor desde 1822

En noviembre de 1823 se descubrió la primera desaparición de un lote de libros que este poder del Estado tenía en su biblioteca institucional. Los diputados ordenaron que la Comisión de Policía realice un inventario, prohibió sacar los libros de sus instalaciones y nombró al Oficial Mayor como su primer bibliotecario para que evite el robo de más publicaciones

Foto: Archivo Congreso.

Investigación ÍTALO SIFUENTES ALEMÁN

PERÚ BICENTENARIO 19/05/2020

Fue el primer bibliotecario del Poder Legislativo, es decir de la biblioteca del Congreso de la República del Perú, pero los registradores oficiales de la historia peruana, es decir una parte de los historiadores, obviaron este  “detalle” de su biografía y lo mandaron al archivo de asuntos sin relevancia y, recién ahora, aquí se puede conocer el nombre de este personaje: Manuel de Herrera y Oricaín, recordado sí por haberse desempeñado como el primer Oficial Mayor de este poder del Estado desde que por primera vez se instaló en 1822 (alto cargo administrativo en el que permaneció hasta 1825).

A la par del cargo de Oficial Mayor, Manuel de Herrera y Oricaín, quien había nacido en Huamanga y ya en 1814 integraba el Colegio de Abogados de Lima, formalmente fue encargado en el puesto de bibliotecario el 7 de noviembre de 1823, ello en medio de la necesidad de que un funcionario bajo responsabilidad administrativa se encargase de cautelar las publicaciones y otros documentos del acervo parlamentario en tanto se había descubierto que los libros estaban desapareciendo de dicho recinto.

La alarma de lo que fue el primer robo de libros en la historia nacional, oficialmente denunciado, sonó ese mismo día 7 de noviembre de 1823 en que encargaron administrar la biblioteca a este personaje; es decir, la primera denuncia de libros perdidos del Perú republicano ocurrió a solo dos años de haber nacido este como república libre y soberana, lo cual se proclamó el 28 de julio de 1821 por miles de peruanos, patriotas extranjeros y el libertador José de San Martín.

El libertador argentino el 28 de agosto de 1821 creó la Biblioteca Nacional, para la cual donó 600 libros de su propiedad. La primera biblioteca pública del Perú fue inaugurada con 11.256 volúmenes el 17 de setiembre de 1822 y su primer bibliotecario fue el clérigo arequipeño Mariano José de Arce, diputado también del Primer Congreso Constituyente del Perú.

La revisión de la histórica acta

La revisión del acta del Congreso de la sesión que los diputados tuvieron el 7 de noviembre de 1823, permite por primera vez aquí conocer los detalles del nombramiento de dicho bibliotecario, así como de la denuncia de libros desaparecidos según ellos mismos pudieron conocer al cotejar el índice de libros que Juan García del Río y Diego Paroissien habían remitido al Parlamento unas semanas antes.

Estos dos funcionarios habían viajado en misión secreta y en calidad de enviados diplomáticos a Chile, Buenos Aires y Londres, en esta última para gestionar ante la corona inglesa el reconocimiento de la independencia peruana del imperio español.  

Juan García del Río y Diego Paroissien embarcaron al Callao varios envíos con cajas de decenas de libros así como cartas con el número de ejemplares y el índice con el título de las publicaciones que compraron en los países vecinos y en Europa con los viáticos que les habían asignado para dicho viaje. Líneas más abajo detallamos el título de los libros contenidos en una de las cajas.

En el acta del 7 de noviembre se especificó lo siguiente:

“Se dio razón por los señores secretarios de los libros remitidos por los plenipotenciarios cerca de la Corte de la Londres, don Juan García del Río, y don Diego Paroissien para el uso del Congreso. Se hizo la indicación de los que faltaban al completo del índice con que se remitieron. Con este motivo, el señor diputado Ferreyros pidió que solo se exigiese al Gobierno razón de los libros, y se aprobó. Por indicación de otro señor diputado se acordó, igualmente, que se agregase la pregunta de por qué se abrieron los cajones en donde venían los libros. El señor diputado Ortiz hizo la moción siguiente: Que se encargue al Oficial Mayor de la Secretaría del Congreso el cuidado de los libros en clase de Bibliotecario con responsabilidad, y se aprobó”.

El cargo de bibliotecario quedó formalizado en el acta oficial de esa fecha que suscribieron los diputados, la cual fue rubricada por el secretario de la Mesa Directiva del Congreso, diputado Manuel Muelle, en momentos en que ejercía el cargo de presidente de este poder del Estado el diputado Manuel Salazar y Baquíjano (ejerció dicho cargo del 20 de octubre al 20 de noviembre de 1823).

El asunto de los libros perdidos no quedó ahí. Dos días después, en la sesión del 9 de noviembre, los diputados volvieron a ocuparse del tema pidiendo que la Comisión de Policía Interior del Congreso realice un inventario de los libros, los consigne en un índice, y que en adelante ningún libro salga del recinto parlamentario, y que los diputados solo los podían leer dentro de sus instalaciones. Ello fue a pedido del diputado Gregorio Paredes, quien dos años después se convirtió en presidente del Primer Congreso Constituyente del Perú (cargo que ejerció del 20 de febrero al 10 de marzo de 1825).                

En el acta de la sesión del 9 de noviembre 1823 se indicó que:  

“Aprobada el acta anterior, resolvió el Congreso el pedido del señor Gregorio Paredes que se formase un índice de los libros de la Biblioteca del Congreso por la Comisión de Policía Interior. El señor Ortiz pidió que no saliesen de la Secretaría los libros por ningún motivo, ni pretexto, y que se leyesen allí por los señores diputados, se acordó así”.

El acta de esta sesión también fue firmada por el secretario de la Mesa Directiva del Congreso, diputado Manuel Muelle.

Manuel Herrera y Oricaín, quien a finales del régimen virreinal ejercía de abogado defensor de la Dirección General de Censos del Ministerio de Hacienda, fue designado Oficial Mayor del Congreso el 12 de octubre de 1822 (el 20 de setiembre de ese año se había instalado el Primer Congreso Constituyente del Perú y a este pertenecieron los diputados que aquí se nombran).

Los archivos, luego que en 1825 culminó su trabajo de Oficial Mayor del Congreso (en 1827 su sucesor fue José Martín Garro), ubican a este personaje en 1827 como relator de la Corte Suprema de Justicia, en 1837 como integrante de una vocalía de la Corte Superior de Justicia de Lima y, ya como Presidente de este tribunal, durante los años 1840, 1844, 1846, 1847, 1853 y 1854.

A continuación de algunos de los libros enviados al Perú por los comisionados Juan García del Río y Diego Paroissien. Difundimos parte de uno de los índices que enviaron, vía el puerto del Callao, con el detalle de los títulos de los siguientes libros:

Memorias de Napoléon, La revista de Edimburgo, Crisis de España, Ciencia de Publicista, Riqueza de las Naciones de Smith, Biografía Universal, Máquinas a Vapor de Partington, En las Islas Jónicas, Final de la Retórica de Campbell,  Catálogo de especímenes británicos, Obras de Lebrun, De lo sublime a lo bello, Química aplicada a la agricultura, Introducción a las Ciencias y a las Artes, Obras de Madame de Boccage, Himno al Sol, Tratado de Anatomía, Diario colonial, entre otras decenas de publicaciones consideradas unas joyas para su época así como en la actualidad. 

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